Earth Vs. The Pipettes Earth Vs. The Pipettes

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The Pipettes The PipettesEarth Vs. The Pipettes

5.8 / 10

The Pipettes, Earth Vs. The Pipettes FORTUNA POP!

Los tres pibones que había detrás de aquel disco ( “We Are The Pipettes”, 2006) que ahora recordamos con cariño, aprecio y diversión infantil, tres chicas vestidas de lunares que iban de colegialas y hacían coreografías de instituto en sus directos, han sufrido una mutación peor que todas las de La Patrulla X juntas. Si miramos la portada del nuevo álbum, de título absurdo por lo quinqui, “Earth Vs. The Pipettes”, ya no veremos a tres jamonas sino a dos chochonas de feria de barrio en poses absurdas y con brillantinas pasadas de moda. Algo ha pasado (es obvio) después de los adioses de Rose Elinor, Rebecca y Julia ( The Indelicates), las tres con sendos proyectos muy interesantes y recomendables. Después de la estampida (también huyeron Beth Mburu-Bowie y Anna McDonald, pero si hay que explicar los inacabables cambios de formación necesitaríamos un croquis) resulta que entraron Gwenno (¡una presentadora de televisión!) y su hermana Ani.Volvamos a la portada. Ante un panorama espacial, una invasión alienígena bajo un cielo de rayos láser iluminan al dúo encorsetado y engominado y a un grupo de hombres-amantes todos vestidos de blanco y que yacen como muertos entre las nubes. Si esto no es una locura total, la música lo terminará de rematar. Y es que estas nuevas The Pipettes, que utilizan sin ningún tipo de complejos el nombre del grupo original, han evolucionado de la música sesentas tipo The Ronettes, The Dixie Cups y The Chiffons a aquello que suena por los altavoces en una macrofiesta de fin de año alojada en un pabellón atiborrado de cervezas de tonel. Y la verdad es que uno no sabe cómo reaccionar durante la primera escucha. Es verdad que “Call Me” no es una versión de Spagna (vean si tienen estómago la versión del mismo tema por la “American Idol” española Soraya), pero cualquiera puede percibir que la producción es de mercadillo. Algo que se repetirá durante el resto de los temas, pero sobre todo en “I Need A Little Time” (un conato bakaladero que se transforma en el sonido Franz Ferdinand de “Tonight” pero mucho peor producido), la inaguantable “History”, que da dolor de cabeza, y “Our Love Was Saved By Spacemen”, que es electrónica barata y ruidosa (y en el fondo parecida al juego noventero “Wacky Wheels”). Este cambio conceptual casi se consigue plenamente en el título “Stop The Music”, donde un chasquido de dedos que es más artificial que un loop da paso a un funk y una melodía que siguen siendo como mínimo una cara B de un buen grupo –y lastrada por una caja de ritmos penosa–. Y quizá esa es la clave: así como otros artistas soul o chicas girlie-group sesenteras han optado por seguir haciendo lo mismo o sencillamente retirarse, este resto de división que son las nuevas The Pipettes escogen la vía del funk bailable con toques retro y sintetizados cutres. Seguramente no lo logran porque es el primer intento. Veremos con los siguientes álbumes (si siguen las mismas chicas).

Para los nostálgicos del primer álbum, todavía pueden encontrar destellos de música de animadoras del equipo de beisbol del instituto en los temas “Ain’t No Talkin’” (la más parecida a algo tipo The Shirelles), “Thank You” y su estribillo pegadizo, y “Captain Rhythm”, o Martha & The Vandellas en plan disco. Pero que no se engañe nadie: cosas como “I Always Planned To Stay” (canción dulce de turno donde parece que canten The Corrs), así como los intentos de mantenerse al día en cuanto a lo que música bailable se refiere, nunca funcionarán con sonidos estridentes y pasados de rosca (así como un simple recuerdo de Lady Gaga basta para sumir a Gwenno y Ani en las catacumbas discográficas y datos de ventas más profundos). Es verdad, tenemos ahí “I Vibe U” como excelente sintonía playera y “Finding My Way” (título que deberían entender con doble sentido estas dos chicas) y que se integra en esa evolución musical interesante que podrían haber explorado más: la vida existe después de la música 50-60s y puede llevar el vestido de la estética retro-soul pero con sonido de banda actualizado. Pero de momento no es suficiente. Como no es suficiente llamarse “The Pipettes”.

Jordi Guinart

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