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Recloose ReclooseEarly Works

8.1 / 10

Recloose Early Works RUSH HOUR

El título “Early Works” puede resultar engañoso en el sentido de que la carrera como productor de Matthew Chicoine se inicia aproximadamente en 1998 y todavía no tiene, por muy prolífica y excelente que sea, el largo recorrido que avala a los pioneros y a las grandes leyendas del techno de Detroit. Recloose es, como mucho, miembro destacado de la tercera generación de la ciudad, la que le tomó el testigo a Claude Young, Kenny Larkin y Carl Craig, y todavía hay que concederle un margen mayor de crecimiento. Mucho del material de “Early Works” no tiene ni ocho años de antigüedad, y no puede entenderse como un ejercicio de arqueología tan concienzudo como el que el sello Rush Hour ha emprendido en sus antologías previas de auténticos veteranos como Anthony ‘Shake’ Shakir, Daniel Wang o el ya mencionado Larkin. Pero este CD maravilloso –o, si se prefiere, los dos 12” de muestra previamente lanzados por la casa holandesa con material sacado de los más recónditos archivos– sí cumple una misión que no podía dejarse para más adelante: hacerle justicia a Recloose, uno de los grandes techno masters de la última década –siempre con un sonido invadido por el house y demás aromas deep–, antes de que sea demasiado tarde. En realidad, hay que haber estado en contacto con la escena techno durante varios años para comprender cuán pertinente era este disco: Recloose pudo haber sido importante, uno de esos artistas reclamados con insistencia para pinchar, remezclar o entregar tres cortes para un 12” en cualquier sello de primer nivel, pero una lectura parcial de los hechos le deja, por ahora, como un raro one-hit wonder del techno, el hombre que estuvo en boca de todos cuando editó la bomba garage “Can’t Take It”, cantada por un jovencísimo Dwele, y que justo después, en vez de despegar, desapareció.

Recloose nunca desapareció, de hecho. Editó un álbum en Studio !K7 en co-producción con Planet E, el meritorio “Cardiology” (2002), y todas las críticas fueron babeantes. Siempre tuvo el apoyo de su mentor, Carl Craig, siempre se reconoció su maestría al fusionar dub, jazz, garage y techno resplandeciente, pero quizá no supo encontrar su lugar después de “Can’t Take It”, o la escena –que poco a poco se iba europeizando y fijándose en referentes alemanes como Kompakt o Playhouse– no tenía tiempo para la poesía y la máxima pureza de Detroit. Es el caso inverso de Isolée: un hit ( “Beau Mot Page”) que lleva a un álbum ( “Rest”) y a una carrera meteórica. Recloose no es que tuviera una carrera menguante –hay tres álbums más, muchos más maxis, todo ello de una calidad soberbia–, pero sí tuvo una atención deficiente por parte del público que debería haberle apoyado. Por eso este “Early Works” es necesario, y lo habría sido igual si se hubiera llamado “Retrospective” o “Compilation” (en la pegatina superior de la caja hay incluso una traición del subsconciente y reza “best of”): se centra en los años anteriores y posteriores a “Can’t Take It” –entre 1998 y 2003, aproximadamente–, pero su misión última no es desenterrar el pasado, sino reactivar toda una carrera. Nadie podía hacerlo mejor que Rush Hour, y sólo se le echa en falta una cosa al artefacto: más información, algo de texto, aparte del origen de cada track. Porque aunque la música hable por sí sola, Recloose merecería una defensa más pasional y argumentada.

Otro gran valor de la recopilación es la extraordinaria cantidad de material inédito que incluye: demos, rarezas, hasta un total de siete cortes nunca antes planchados en CD o vinilo. Algunos son interludios –pero no “simples interludios”: hay mucho nivel en el vaivén latino de “Lagan”, en la sábana de breaks de “Flotsam” y el ambient bañado en jazz de “Jetsam”–, y otros son milagros del corazón y la técnica como esa rodaja de house crudo titulada “Antares” o “Land Of The Lost Dance”, un monstruo techno-funk que podría venir firmado por el mismísimo Scott Grooves. Todo lo que hay aquí está seleccionado con cuidado y depurado con criterio, nunca aparecerá en “Early Works” una pieza de calidad dudosa: la demo original de “Maui’s Lament” es la demostración de que el nivel actual de Recloose viene de mantener la excelencia de los primeros días, que nada es casual, y para quienes se perdieran el material previo a “Cardiology” aquí están los cortes del “Spelunking EP” editado en Planet E – “Get There Tonight”, “Soul Clap 2000” e “Insomnia In Dub”, cosidas por un hilo dorado que lleva del Detroit soul al techno-dub y al downtempo perezoso–, el auténtico Grial de Recloose junto con “Absence Of One”, la cara B jazzy del 12” que incluía “Can’t Take It”. En resumen, ésta es una adquisición obligada para quien desee ir más lejos en la reactivación del lado elegante de Chicago y Detroit y comprender que todo esto, de M. Pittmann a Omar-S, no habría sido posible sin aquello, y que “aquello” implica referirse a Theo Parrish y a Moodymann, pero también a Recloose. Estaba y sigue estando al mismo nivel.

Javier Blánquez

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