Eager To Tear Apart The Stars Eager To Tear Apart The Stars

Álbumes

Leyland Kirby Leyland KirbyEager To Tear Apart The Stars

9.1 / 10

Leyland Kirby  Eager To Tear Apart The Stars HISTORY ALWAYS FAVOURS THE WINNERS

En un margen de apenas dos años Leyland Kirby ha sido capaz de grabar la música más radicalmente bella de su carrera y consolidar su discurso con una brillantez e inspiración que empieza a ser preocupante. Preocupante en el mejor sentido posible del término: en octubre de 2009 muchos creíamos que “Sadly, The Future Is No Longer What It Was” llegaba para erigirse en la cúspide creativa del músico inglés afincado en Berlín; y hoy, con “Eager To Tear Apart The Stars” ya digerido, no es ningún disparate pensar que no solo ha mantenido ese grado de excelencia sino que incluso puede haberlo superado. La importancia y relevancia de su música ya no se mide únicamente por el depurado y profundo sentido emocional de todo cuanto graba, incluso como The Caretaker, sino también por cómo lo consigue. Si algo demuestran estos doce meses de trayectoria como Leyland Kirby –sumemos también, por supuesto, la nada menor serie de EPs “Intrigue & Stuff”, de la que ya van dos volúmenes y falta otro– es que estamos ante un personaje con ambición, inquietudes y amor propio, capaz de permutar y readaptar su propuesta a medida que se suceden los días y los lanzamientos. Sus canciones crecen, evolucionan, maduran y arriesgan, buscan nuevos alicientes, y con ellas también mejora el género y la escena, atiborrada de holgazanes adscritos a una única e invariable fórmula.

Uno de los aspectos más desafiantes y admirables de “Eager To Tear Apart The Stars” es la dualidad, casi bipolaridad, de sus canciones. En todas ellas subyace una idea de contraste expresivo, también emocional, que aleja su dinámica de cualquier atisbo de monotonía o uniformidad, atributos muy propios del ambient. Kirby combina recursos sonoros oscuros, tensos, de pronunciada incomodidad, con otros de inmaculada belleza y serenidad, y lo hace de una forma natural, armónica, totalmente justificada. “The Arrow Of Time”, punto de partida, alude a esa vertiente incómoda y desasosegante de su propuesta, con una nota de piano machacona y un juego de drones fluctuantes que dejan, ya de entrada, una sensación extraña en el cuerpo. Curiosamente, este arranque, que toma prestada esa idea de tensión y miedo que sobrevuela en “Intrigue & Stuff”, presenta unas características que al momento cambian de registro y tono, porque “This Is The Story Of Paradise Lost”, diez minutos de buceo solitario, relajado y confortable por el océano de ambient pastoral que caracteriza su trayectoria reciente, nos devuelven al Kirby paisajístico que se empeña en buscar y rebuscar por los recovecos de la memoria para dar con las teclas exactas y precisas de la emoción.

Pero incluso en su tempo pausado y su estética reposada “This Is The Story Of Paradise Lost” contiene sonidos inquietantes. “To Reject The World” funciona de manera inversa: un drone perturbador se apacigua con unas notas de piano perfectamente integradas en su estructura. Y algo muy parecido se aprecia en “They Are All Dead, There Are No Skip At All”, una pieza muy The Caretaker, en la que sonidos de otra época con refrito de vinilo gastado tienen como columna vertebral rítmica un xilófono inofensivo y juguetón, dando lugar a un villancico del Apocalipsis, a la nana que se escuchará cuando llegue el fin del mundo. Y cuando uno cree que ya lo ha visto y sentido todo, llega el mazazo final. “My Dream Contained A Star”, la pieza que despide esta sinfonía inolvidable, se construye alrededor de una ligera variación a piano y de unos arreglos de cuerda pasados por sintetizador y lega diez minutos de emoción a chorro por los que James Newton Howard o Howard Shore serían capaces de dar un brazo o una pierna. No cuesta mucho imaginarse esta composición como la banda sonora de un genocidio, de un éxodo masivo, de una batalla épica o de la extinción de todo un continente, pero tampoco cuesta asociarlas al recuerdo de la muerte de alguien cercano o de una ruptura sentimental traumática. Esta es la magia, inimitable, única, mayúscula, de Leyland Kirby: hoy en día, nadie tiene tanto poder de evocación en su música.

Y es que por mucho que el artista investigue y añada matices y nuevos argumentos a su discurso, una cosa no cambia ni varia: su incalculable valor sentimental. Todos y cada uno de los detalles relacionados con el álbum conducen a un estado de melancolía superlativa, a una inopia emocional a la que ningún otro artista actual es capaz de transportarnos. Los títulos de las canciones –“The Arrow Of Time”, “This Is The Story Of Paradise Lost”, “No Longer Distance Than Death”–, la portada, muy parecida a la de “An Empty Bliss Beyond This World”, su última grabación como The Caretaker, la variedad de recursos expresivos y, por encima de todo, la particular e indescriptible emoción que fluye de sus composiciones, que en este soberbio, casi irreal “Eager To Tear Apart The Stars” alcanza su grado máximo de depuración y capacidad de impacto, dan una personalidad única y ya plenamente reconocible al músico que mejor sabe ponerle cara a la nostalgia.

David Broc

“The Arrow Of Time”

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