Dye It Blonde Dye It Blonde

Álbumes

Smith Westerns Smith WesternsDye It Blonde

8.6 / 10

Smith Westerns  Dye It Blonde FAT POSSUM

Sorprende de bastantes debutantes americanos su temprana adaptación del medio. ¿Cuántas veces se oye eso de que “su debut lo grabaron cuando aún estaban en el instituto”? Es algo que, desafortunadamente, no ocurre mucho por aquí, y que a mí personalmente me mata de envidia pensando que aún no he hecho nada con mi vida. Obsesiones personales a un lado, la juventud del trío de Chicago Smith Westerns es de las que asusta de verdad. Los hermanos Cullen y Cameron Omori y Max Kakacek grabaron su debut homónimo en 2009, y ahora, cuando apenas pasan la barrera de los veinte, se sacan de la manga un nuevo trabajo que tiene todo lo que hay que pedirle a un segundo disco. “Dye It Blonde” abrillanta la materia prima que asomaba en “Smith Westerns” y lo hace consiguiendo que todo avance hacia adelante. La culpa es de unas canciones fantásticas que explotan como volcanes y que han escrito siguiendo las más importantes lecciones de la historia de sus ídolos, siendo estos principalmente exponentes del mejor rock de los setenta y del brit-pop noventero. Un ejemplo fetiche: busquen a Suede en “Only One”.

Los rapaces no inventan nada nuevo, pero lo que hacen lo hacen de forma impecable. Chris Coady, responsable de joyas para consagrados héroes pop como TV On The Radio, Beach House o Yeah Yeah Yeahs, es un crédito clave en el asunto. Les ayudó a pulir la roña lo-fi con la que se dieron a conocer y resultó decisivo a la hora de “teñir de rubio”, como dice el título, el nuevo repertorio. Digamos que Coady les ha ayudado a poner un buen par de tetas a su desatado power-pop, consiguiendo de esa forma que en Smith Westerns ya no resulten provechosas sólo algunas cosas sino todas. Cada nota, cada instrumento suena en su lugar. Macizos y guiados por un mismo propósito, absolutamente todos los temas se dirigen al mismo lugar desde el momento en que la cosa coge velocidad con ese riff glorioso que tiene “Weekend”. A partir de entonces, todo lo que viene es regocijo, borrachera y chicas irresistibles ( “Still New”) con las que toparse a última hora, arrastrándose de camino a casa y aún riendo por las calles ( “End Of The Night”).

En efecto, como Cullen había declarado, el disco es todo un tratado juvenil sobre la euforia y el deseo, en cierto modo una visión que comparten con sus amigos y vecinos sónicos MGMT, igual de fascinados por la fantasía lisérgica y por inyectar múltiples destellos multicolor a sus canciones. Como ocurría en el siempre reivindicable “Congratulations”, la sensación de “sonido vintage” deviene absolutamente palpable, entre gigantes guitarras, magníficos estribillos y bombásticos coros. La clave está en la forma de airear sin vergüenzas el espíritu del glam y, en general, el de la época dorada del pop-rock de guitarras: Bowie, los Beatles, la ELO. Lavando a conciencia la mortaja de cualquier tiempo pasado –que siempre fue mejor–, Smith Westerns firman un flamante título donde todos son hits en potencia. Un disco-golosina y sin bajones de calidad, cargado de canciones chispeantes y frescas que crujen por los cuatro costados.

Cristian Rodríguez

SMITH WESTERNS "Weekend" por domino

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