Dusk Dusk

Álbumes

Ladyfinger (ne) Ladyfinger (ne)Dusk

7.5 / 10

Ladyfinger (ne)  DuskSADDLE CREEK

Aunque militan en el sello de Conor Oberst, comparten amistad con él y hasta ciudad natal (Omaha), Ladyfinger (ne) nada tienen de banda de folk amable, de country o raíces. Al contrario, el cuarteto de Nebraska forma parte de la nueva hornada de bandas de rock contundente (¿acaso rock duro?). Como Queens Of The Stone Age hace unos años, Ladyfinger (ne) intentan reinventar el metal (si podemos llamarlo metal) cruzando la ingratitud (y acaso la mística) del hard rock de los setenta con el sonido amargo del grunge de los noventa. Además, le añaden a la ecuación la desoladora apatía en forma de guitarras furiosas del hardcore y la confusión emocional del slowcore, en un cóctel del que Fugazi, para empezar, estarían bastante orgullosos. “Dusk”, su segundo disco, se abre de la mejor manera posible: “Over and Over” es una explosión, una huida hacia delante, es como adentrarse en una noche que quizá no tenga fin. La melodía desesperada de la voz, las guitarras, dejan con ganas de más. A través de la portada (quizá un paisaje lunar) y guiados por la personal voz de su cantante y compositor, Chris Machmuller, Ladyfinger (ne) proponen en ese disco un viaje circular, obsesivo, entre movidas familiares (como la amenazante sombra de una maldición familiar que se cierne sobre “Read The Will”) bodas improvisadas al borde del colapso tóxico (atención a “Let´s Get Married”) o arrebatos de extraña luminosidad, como en “Little Things”, probablemente la mejor del disco, y dónde se acercan por momentos a los añorados Sunny Day Real Estate. Disco de rock que, por momentos, se mueve entre el ambiguo punk de la coste oeste de los mejores discos de Epitaph, la arrebatadora energía de The Hold Steady, o la imparable fuerza de fieles escuderos del rock de ahora como Cursive o The Constantines , “Dusk” está recorrida por el habitual imaginario escapista drogata de la muchachada; es una obra post nacida para las generaciones post (tiene la fuerza expresiva del post-hardcore, la capacidad de emoción del post-grunge e incluso en “Born In The 80’s” se atreven a ponerle fecha). Así que absténganse viejunos.Ah, y un consejo: pasad del iPod y escuchad el disco a todo volumen en la casa. O en su defecto en un coche. El reparador efecto de sus contundentes canciones se multiplica por mil.

Fernando Navarro

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