Durée Durée

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Minamo MinamoDurée

7.4 / 10

Minamo  Durée 12K

Hablar de post-rock, en estos tiempos de hoy, está tan pasado de moda como vestirse a la manera de los personajes de la serie “Mad Men”, y sin embargo, aunque sea un concepto antiguo y de difícil agarre en la actualidad, sigue conservando un cierto glamour, como esos peinados con raya a un lado, esas corbatas y esos vestidos de flores que marcan las caderas y las tetas. Hay una especie de mística que envuelve a lo que podemos seguir considerando rock en los márgenes del rock –también entendido como un-rock o rock-no-rock, es decir, música en la que muchos instrumentos habituales del rock, guitarras, bajos, etc., se utilizan para componer algo distinto–, y es por eso por lo que a un sector de público que se sitúa en los extremos de la música experimental le puede atraer el cuarteto japonés Minamo. Ellos, como los austriacos Radian, que serían un proyecto cercano en intenciones, adoptan la formación de banda con percusión, guitarra acústica, saxo y harmonium para luego sonar a una cosa completamente distinta, a un paisaje tranquilo y bucólico subrayado por texturas de computadora. Ya llevan diez años así, y en este tiempo les ha dado tiempo a Keiichi Sugimoto y los suyos a pasar de dúo de improvisación desconocido a cuarteto admirablemente bello pero también para minorías y, ahora, a ser una exquisitez a caballo entre la idea de post-rock y el hedonismo del j-pop .Minamo, hay que apuntarlo por si acaso, no son el mismo grupo de antes. Antes, cuando editaban en Apestaartje –sello de Mountains–, eran mucho más ambientales, eran una capa de agua o aire sin apenas incisos de guitarras, que las había pero no se acababan de percibir como tales. Ahora que concentran la mayoría de sus esfuerzos en grabar para 12k –sello, para quien no lo conozca, fundado por Taylor Deuprée en Nueva York y dedicado al microsonido de complexión más frágil, casi con derivaciones hacia el pop (o la melodía, que sería más exacto)–, Minamo suenan más a grupo, a composición, a tocar todos juntos y crear algo próximo a una canción en vez de potenciar las texturas en pos de una belleza imposible. Antes eran ambient con clicks, ahora son post-rock con algún rasgueo de guitarra furtivo, y siempre aceptando que estas dos etiquetas, en el caso de los japoneses, son solubles y discutibles. Pero se ha potenciado la tendencia desde “Shining” (12k, 2005): es un caos organizado lo suyo, las piezas parece que no van a ningún lado –como corresponde a una improvisación pura–, pero sutilmente Sugimoto consigue que adopten un rumbo y no se queden en una simple decoración acústica para una habitación vacía. Tampoco llega a los extremos de Fonica, su otro proyecto más abiertamente pop en la línea de Piana –no tan ñoño–, pero definitivamente no está en el mismo plano que sus otros alias, FilFla y, sobre todo, Fourcolor, que toman la idea de laptop + guitarra, a la manera de Fennesz y Belong, para crear un estado de ánimo cercano a la melancolía irremediable. “Durée”, por tanto, es otra cosa, a pesar de que el título indica una influencia manifiesta del pensamiento del filósofo Henri-Louis Bergson, el de la “pure durée” que indica que el pensamiento es un flujo constante imposible de detener, medir o echar atrás. Minamo, por tanto, se lanzan a un trabajo meditabundo que tira para adelante, que improvisa a lo que salga –pero siempre sale bien, y saben a donde van, como hemos dicho–, y todo porque con la práctica y la experiencia ya han aprendido dónde incrustar unas campanas, o tocar la tecla justa del piano, o deslizar los crujidos de manera que su irritante textura parezca hermosa. Música como pensamiento, que en principio te lleva por donde él quiere, pero que en realidad es controlable con esfuerzo, hábito y acotando sus límites. Sólo un apunte: la pieza cultural más importante creada a partir de la idea bergsoniana de la persistencia del pensamiento y su imposibilidad de revertirlo es “En busca del tiempo perdido”, de Marcel Proust. En sus novelas, Proust se remonta una y otra vez a los recuerdos de su vida en un intento desesperado por condensar sus años de vivencias, experiencias y fracasos, sin darse cuenta de que, de mientras, la vida sigue y finalmente se le escapa. Imposible de apresar, la memoria es como el espacio, está ahí, se siente, pero ya se te escurrió de entre los dedos. “Durée” sugiere la misma idea, es un flujo agradable que se capta a trozos y que se recuerda sólo en parte, o nada, según el día. La diferencia es que Minamo no son Proust, claro. Juan Pablo Forner

*Escucha "First Breathing At Last"

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