Drive (Original Motion Picture Soundtrack) Drive (Original Motion Picture Soundtrack)

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Cliff Martinez Cliff MartinezDrive (Original Motion Picture Soundtrack)

8 / 10

LAKESHORE RECORDS

A España la película no llegará hasta noviembre –ya saben, los habituales dos o tres meses de décalage para todo lo que no sea un blockbuster planetario en la campaña de verano o navidades–, pero en Estados Unidos hace ya dos semanas que “Drive”, thriller oscuro y de abundantes momentos de violencia desbordada dirigido por el realizador danés Nicolas Winding Refn, empieza a gozar de estatus de culto y serio aspirante a mejor film de la temporada (al menos entre quienes salen del cine sobrecogidos para volver a pagar entrada a los pocos días). Se trata de una historia de huida y venganza, de neones en el submundo de Los Ángeles, de conducción bajo la luna; o también, el plan suicida de un misterioso especialista de cine (Ryan Gosling) que ejerce de chófer de hampones en su tiempo libre y que, a causa de un confuso asesinato que vuelve la situación en su contra, tendrá que pillar el toro por los cuernos y resolver el problema al volante de un rutilante Chevy Impala. Película estilizada y noir, es también un humilde tributo al thriller del lobo solitario –subgénero que iría de “El Silencio De Un Hombre” (Jean-Pierre Melville) a la reciente “Michael Clayton” protagonizada por George Clooney– y a ese cine de los 80 que, en su banda sonora, iba subrayado por sintetizadores mecánicos y pausados.

“Drive” tiene bucles sinuosos en todas sus escenas, las de acción y las de espera, las de observación del entorno y las de transición, como la mítica “Ladrón” (1981) de Michael Mann. En aquella película, el soundtrack lo pusieron Tangerine Dream. Aquí, el elegido es Cliff Martinez, habitual en el cine de Steven Soderbergh – “Traffic”, el inenarrable score del remake de “Solaris”– y uno de los pocos trabajadores de Hollywood que prefiere los sintes a la orquesta, el hombre adecuado para redondear la atmósfera de opresión que envuelve toda la película. “Drive”, el disco, es la manera más rápida de entrar de nuevo en ese mundo de letreros luminosos, farolas que arrojan su haz sobre aceras mojadas y miradas vigilantes a todo lo que se mueve. Además de incluir las composiciones originales de Martinez, hay también unas cuantas piezas individuales de slow disco firmadas por el francés College ( “A Real Hero”), su paisano Kavinsky ( “Nightcall”, con LoveFoxx de CSS dando el cante), una de las canciones de Johnny Jewel (Italians Do It Better) en su proyecto Desire ( “Under Your Spell”), y hasta “Oh My Love”, la canción principal de “Adiós Tío Tom” (1971), compuesta por Riz Ortolani para una de las películas del ciclo “Mondo Cane” de Jacopetti & Properi; canciones que en la película se insertan en momentos concretos de la trama y que en el disco ofrecen un pórtico, un entremés, antes de la llegada del plato principal.

Porque Cliff Martinez, como ciertos licores, hay que tomarlo a palo seco, sin interrupciones ni aditivos, y desde la pista seis hasta el final el disco es todo suyo. “Drive” no es como la banda sonora de “Solaris” –recuerden: uno de los mejores discos ambient de los últimos diez años–, donde se recreaba, en forma de bucles pequeñitos de síntesis preciosista, el hipnotismo de ese planeta capaz de plantar visiones y recuerdos, pero sí es la banda sonora por la que cualquier realizador mataría si tuviera que hacer un remake de “Risky Business”. “Rubber Head”, la primera de las miniaturas noir de Martinez, recuerda poderosamente a esos Tangerine Dream que asaltaron Hollywood en la cumbre de su gigantismo mediático, pero con tendencia hacia el minimalismo en las secuencias de sintetizador. A partir de ahí, los catorce cortes se desgranan como una suite que inspira las imágenes habituales de tensión espesa, figuras perdidas en la noche, entradas en habitaciones en penumbra en las que podría estar acechando cualquier peligro, lentas conducciones por autopista bajo las farolas, etc. “I Drive” es una secuencia calmada, casi zen; “He Had A Good Time” es un minuto y medio de suspensión atmosférica que pudiera llevar perfectamente la firma de Eno; en “They Broke His Pelvis” se adivina la influencia de Christopher Franke, el mayor domador de secuenciadores que haya dado el circo del krautrock cósmico. Podríamos seguir: “Where’s The Deluxe Version” es otro tributo sincero a bandas sonoras como las de la citada “Ladrón”, como también lo es “Hammer”; “See You In Four” troquela un pasaje dark ambient que pone de los nervios, mientras que “My Name On A Car” es su absoluto opuesto. Así hasta el final, donde en “Bride Of Deluxe” entra por fin el beat que Cliff Martinez había estado negando hasta ese momento y que por fin suelta para redondear la que puede ser la mejor banda sonora del año y, sin duda, el nuevo fetiche a idolatrar por parte de la nueva generación de post-adolescentes kosmische. Porque resulta muy fácil imaginarse a Daniel Lopatin, Dylan Ettinger & co. arrodillándose ante esta virguería retro y pronunciando el nombre de Cliff Martinez como si fuera el de dios.

Javier Blánquez

“Official Soundtrack Preview”

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