Double Barrel Double Barrel

Álbumes

Marco Polo & Torae Marco Polo & ToraeDouble Barrel

9.5 / 10

Marco Polo & Torae  Double Barrel DUCK DOWN

Suena a tópico, pero “Double Barrel” es el disco que muchos hemos estado esperando, pacientemente, desde hace unos cuantos años. ¿Desde cuándo? Quién sabe. Puede ser que desde la mal llevada masificación del crunk, desde el asentamiento del rap de politono, desde la devaluación pop del neogangsta o de ese comeback de Nueva York que nunca ha acabado de estallar, pero lo cierto es que llevábamos un tiempo deprimidos, atentos a la actualidad pero desmotivados por el balance que nos legaba el género cada temporada, bueno, malo o notable, según la cosecha de cada año, pero insuficiente como para andar todo el día con el rabo tieso sin necesidad de darnos a la Viagra. Vivíamos en un estado de somnolencia, a velocidad de crucero, cultivando la esperanza de encontrar ese disco totémico, ese revulsivo mayúsculo, que nos devolviera la excitación de las grandes obras surgidas del enclave underground. Algo parecido a lo que sentimos la primera vez que cayó en nuestras manos “Work The Angles” de Dilated Peoples, por ejemplo, ese tipo de material que aparece en un momento muy determinado, generalmente de crisis, y por una vez no hablamos de economía, sino de creatividad, identidad y de fuerza expresiva, y sirve de antorcha para todos los que andaban despistados en la oscuridad de las catacumbas.

El productor canadiense Marco Polo y el MC de Brooklyn Torae se encerraron unos días en el estudio y salieron de ahí con un proyectil sonoro que ha generado un runrún entre los headz como hacía años que no se veía, leía o escuchaba. Andamos todos locos con este álbum, emocionados, alterados y tontísimos, y no sólo por la salvajada que escupe cada track del CD o cada surco del vinilo, sino porque, sobre todo, y al margen de todo lo que provenga de la factoría de DJ Premier y Pete Rock, es uno de los pocos discos de hip hop publicados recientemente que parece hecho en exclusiva para atender todas nuestras súplicas y plegarias. Está hecho para hacernos felices, y a día de hoy eso no tiene precio, no se puede comparar con nada. En cierto modo es algo que ya intentó, hace unos meses, DJ Revolution con su poderoso “King Of The Decks”, pero sin la rotundidad ni la precisión acongojante de este “Double Barrel”, obra maestra del underground rap de la Costa Este que golpea con la violencia y la firmeza de un martillo pilón.

Se trata de un artefacto que se mueve en dos frentes: por un lado, el plano teórico, que plantea, entre otras cosas, la recuperación del concepto de obra de MC y productor, la protesta airada contra un presente en decadencia, la reivindicación de un tipo de hip hop en vías de extinción y la machada de una grabación radical y anticlimática, sin la más mínima licencia, en tiempos de dependencia compulsiva del single y las sintonías del móvil; por el otro, el plano práctico, la plasmación de todo ese planteamiento en un discurso arisco, desagradable para el oyente casual, crudo hasta la extenuación y obsesivamente fiel a la manera de hacer hip hop de los 90, con ese sonido sucio, rocoso y violento que uno ya sólo puede escuchar buscando en los archivos de sus estanterías. Todo esto puede parecer exagerado, pero este es el mayor sopapo boom bap que se ha podido digerir recientemente, y con estos temas no se juega. Entendamos, ahora, sus claves.

El gran secreto de este disco, entre otras cosas, es que sus dos autores están rabiosos, jodidos y hambrientos, y no necesariamente en este orden. Se nota que les quemaba todo por dentro, que les urgía sacar a flote toda la mierda acumulada este tiempo, quién sabe, el estado de la industria, la ausencia de referentes nuevos y frescos más allá de los hypes de temporada, el aislamiento casi pandémico de figuras icónicas como el propio Premier, Masta Ace o cualquier otro nombre importante de la historia que hoy sigue activo, vigente y en un estado de forma intachable. Es como si Marco Polo y Torae hubieran estado planeando este ataque desde hacía tiempo, ansiosos por demostrarle al público que el boom bap tiene presente y futuro y que, sobre todo, es capaz de facturar beats y rimas perdurables, muy superiores cualitativamente a todo lo que se ha editado hasta la fecha en este 2009. Marco Polo, gran discípulo de Premier, aunque con serias diferencias –el suyo es un sonido menos musical y elaborado y sí más austero y afilado–, se consagra como el gran productor de la escena independiente actual, con un ejército de beats poliédricos, durísimos, que no dan tregua ni un solo segundo del recorrido. Marco Polo recorta y superpone los loops como lo podría hacer Preemo, pero prefiere radicalizar su postura y arrebatarle toda posibilidad melódica a la composición. Redondea la hazaña con los scratches y los cuts de DJ Revolution, unánimemente considerado el mejor del mundo en esta materia. Las bases caen como bombas racimo, una por una y salpicando a todo el que se encuentre en su radio de acción.

Más que boom bap, es hardcore boom bap, mierda muy seria, todo frontal y a cuchillo, la peor pesadilla de un fan convencido de T-Pain. A esa carcasa irrompible añadamos las rimas biliosas de un Torae que en menos de año y medio ha pasado de ser un aspirante a nueva promesa del cerco indie a convertirse en un MC maduro, brillante y agresivo que suelta frases con una violencia lírica fuera de lo común. Es un gran rapper, pero diría que incluso es mejor letrista, capaz de entregarse en cuerpo y alma a un análisis de la escena en los catorce impactos que dan vida a “Double Barrel” y no desfallecer ni aburrir en el intento. Sin skits, sin interludios absurdos, sin cameos por decreto, sin los tres singles evidentes de turno, sin coros femeninos, sin temas de relleno, sin licencias humorísticas o desenfadadas, sin mariconadas: serio y cabreado hasta el mareo, “Double Barrel” quita el aliento, vapulea y conmociona. Si una imposible reunión en el estudio de A Tribe Called Quest, Pete Rock & CL Smooth o Gang Starr no lo evita, aquí ya tenemos nuestro disco de hip hop del año. Nos quedan seis meses para buscarle competencia.

David Broc

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar