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Die Antwoord Die AntwoordDonker Mag

5 / 10

Rave rap es el calificativo que siempre usaron Die Antwoord para definir lo suyo y, tal y como se ha desarrollado la escena EDM a nivel global, sería normal que en este tercer disco los sudafricanos hubieran primado el 'rave' sobre el 'rap'. La espectacularidad de sus directos y el volumen de seguidores que arrastran Yo-Landi Vi$$er y Ninja –bien sea por su música o por puro pitorreo- podrían competir fácilmente con Aviciis, Major Lazers y Skrillexes en esas macrodiscotecas petadas de “spring breakers” que llenan Las Vegas y le están reventando el mercado a Ibiza. En conclusión, que tal y como está el mundo, los histriónicos Die Antwoord podían haber hecho un pedo EDM, haber continuado con sus excentricidades escénicas y nadie se echaría las manos a la cabeza. Pero no. La noticia es que la EDM no abunda aquí, aunque sí lo hacen los pedos.

Para cuando el disco va por el sexto corte, ya hemos escuchado tres interludios en los que la pareja sigue explicándonos que Ninja y Yo-Landi son pareja, son chungos y son de barrio. Suficiente. En lo musical, pop facilón, evitable e infantiloide, con la excepción de Happy Go Sucky Fucky. El sample de Megadrive de este tema es una genialidad, al rey lo que es del rey.

En Girl I Want 2 Eat U mezclan la fórmula con el dembow; se agradece el esfuerzo por innovar, pero el resultado suena a Bomba Estéreo hace 6 años. Pitbull Terrier podría haber sido un tema de Bloodhound Gang y en Strunk los sudafricanos se meten en el terreno del baladeo con bastante poco acierto. Como podréis deducir, la coherencia brilla por su ausencia.

No es hasta Rat Trap 666 y I Don’t Dwank que este Donker Mag sale del pozo. Y lo hace precisamente acudiendo a la ortodoxia hip hop. Las producciones tienen un pase y, pese a que el timbre de Yo-Landi puede irritar a muchos, el dúo siempre se ha defendido echándose barras. La inevitable cuota EDM llega poco después, con Sex, que es como un remix del último ghostwriter de David Guetta para el 212 de Azealia Banks (mismita base electro-house, oiga). Y cuando nada podía ir a peor aparece Moon Love, con esas baterías de librería de sintonías y esos timbres buenrollistas electroacústicos de anuncio de telefonía móvil. ¡O peor! De Moby hace 10 años.

La broma, en su momento -2010, para ser exactos- tuvo mucha gracia. Licenciados en Bellas Artes de un país exótico -a los ojos de occidente- dando rienda suelta a su creatividad visual, a sus dotes interpretativas y a su facilidad para rapear. La síntesis barriobajera entre eurotrance chusco y hip hop de extrarradio y la facilidad con la que los personajes Yo-Landi Vi$$er y Ninja calaban entre un público heterogéneo hicieron del invento puro oro. Pero como todos los chistes, con la repetición pierden la gracia. El factor novedad desapareció ya en Ten$ion (2012), y con el buena parte de la gracia. Lo que queda del mismo en Donker Mag, lejos de hacer gracia, resulta molesto.

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