Displacement Displacement

Álbumes

Nebraska NebraskaDisplacement

7.1 / 10

RUSH HOUR

La carrera del británico Ali Gibbs, alias Nebraska, siempre se ha cocido a fuego lento. Desde que debutara con “Terrestrial Variations” (Player Recordings, 2000) han publicado sólo cinco maxis y dos álbumes, además de un solitario remix. Un cómputo nada espectacular en lo numérico pero que, sin embargo, gracias a mantener el listón de calidad increíblemente alto, le ha bastado para que su nombre sea reverenciado por nueve de cada diez amantes del house más suntuoso y soulful. En los últimos tiempos, además, se ha convertido en uno de los hombres fuertes de Rush Hour y ha sido precisamente su relación con la marca holandesa lo que ha permitido que su nombre empezara a cruzar los confines del más estricto underground. Un hecho algo injusto si tenemos en cuenta que antes de ello ya contaba en su haber con un disco como “Mixed-up Music For Mixed-up People” (Down Low, 2008), sin duda uno de los mejores álbumes de house de la pasada década. Ahora llega “Displacement”, su segundo trabajo largo, y, a pesar de que las coordenadas son muy similares a las de todos sus lanzamientos hasta la fecha, los resultados no acaban de ser tan embriagadores como de costumbre.

Dicho esto, cabe apuntar que el problema de “Displacement” no es ni mucho menos musical, sino más bien estructural. Y es que si ese primer álbum funcionaba como un conjunto en el que las canciones fluían de un modo natural para acabar dando un producto que mejoraba sustancialmente las propiedades de sus factores por separado, aquí nos encontramos con algo mucho más cercano a una colección de tracks sin una articulación demasiado definida ni significativa. Y es que si en vez de un disco de 12 canciones (ocho en la versión en vinilo) hablásemos de tres maxis de cuatro cortes, la cosa probablemente sería distinta. Pero los contratos son como son y hay que cumplir. Si dejamos de lado este factor conceptual, nos encontramos con un conjunto de composiciones que rebosan talento, feeling y savoir-faire y que reafirman a Gibbs como un maestro de la fundición de estilos (eminentemente negros) con resultados house. Así pues, a medida que avanza el disco volvemos a ser partícipes de su capacidad para combinar los apuntes jazz ( “Aitch Aitch”, “Soho Grand (Album Mix)”, los strings épicos y vocales pasionales del soul ( “You And I”, “The Cruives”) o el hedonismo pielgallináceo de la música disco ( “Time Has Come”, “Phthalo Blues”, “This Is The Way (Album Mix)”) y convertirlos en cortes de house exuberante, vivaz y cinemático, que nunca defraudan a la hora de ofrecer momentos de baile arrebatadores. Y es que está fuera de toda de duda que cada uno de los tracks cuenta su propia (y emocionante) historia. El problema es que el disco falla a la hora de trazar una narrativa conjunta, lo que se traduce en que su escucha del tirón acabe resultando algo plana e incluso algo cargante. Así pues, las sensaciones son ambivalentes; nadie podrá achacarle a Gibbs haber hecho un mal disco, ni mucho menos y, probablemente, la decisión de haberlas presentado como tal no ha sido exclusivamente suya, pero nos han dicho que esto era un álbum, y como tal hemos tenido que valorarlo.

Franc Sayol

Nebraska - You And I

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