Disc-Overy Disc-Overy

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Tinie Tempah Tinie TempahDisc-Overy

7.4 / 10

Tinie Tempah Disc-Overy PARLOPHONE-EMI

Aunque ya veníamos avisados –hubo intentos previos vía Ms. Dynamite o incluso Dizzee Rascal y sus colaboraciones todoterreno–, parece que Tinie Tempah ha asumido sin problemas ni complejos escénicos el rol de gran figura pop dentro del circuito grime. Las colisiones mainstream del género vienen de lejos, pero o bien no habían funcionado desde un punto de vista comercial y popular –es decir, habían perseguido un éxito y una repercusión que se quedó en tierra de nadie– o bien no habían logrado cuajar desde el prisma artístico y puramente musical; esto es: no habían convencido a los puristas y las calles, como si fuera imposible encontrar el equilibrio entre una y otra vía y conciliar opiniones y notoriedad.

Es cierto que a Tempah, un pimpollo de 22 años surgido del sur de Londres, le han llovido palos desde las trincheras underground y que los sectores más radicalizados han castigado con firmeza su manifiesta y explícita vocación comercial. No se ha ido de rositas, para dejarlo claro, pero el varapalo no ha sido unánime ni especialmente flagrante. Incluso los headz más guerrilleros han visto y saben que nuestro hombre no es un advenedizo con suerte ni una marioneta de la industria, sino más bien un MC con un talento más o menos discutible y analizable que ha querido y sabido proyectar esa obra necesaria que, por el contexto y el momento, exigía la escena. Podrá gustarte más o menos, pero un artefacto como “Disc-Overy” estaba marcado en nuestras agendas y sabíamos que tarde o temprano tenía que llegar. Y una vez escuchado y digerido, podemos darnos por más que satisfechos con el resultado. El momentum mainstream del grime, directo al número 1 de la lista de ventas británica la semana de su lanzamiento, podía haber sido mucho peor.

De hecho, ya nos gustaría que toda la música urbana con aspiraciones masivas fabricada en el Reino Unido presentara las credenciales de este álbum. Tres ejes marcan su hoja de ruta. Primero, un más que competente mejunje musical en el que prima el concepto de sonido global, más pendiente del nuevo hip hop norteamericano de matices electrónicos, de Kid Cudi a Lupe Fiasco pasando por, oh, claro, Kanye West, que del grime al uso extraído de las alcantarillas londinenses. Triunfar o no triunfar, esa es la cuestión. O te comes el mundo o permaneces como un fenómeno local. Parné contante y sonante o colegueo en Facebook para pasar el rato. Tempah apuesta por lo primero, de ahí que se interese por una estética y un modus operandi que le permita competir más allá del circuito habitual de seguidores del grime, un enclave endogámico y muy cerrado que no te da de comer más allá de golpecitos en la espalda y las muestras de respeto sin retribución económica. Ni Ms. Dynamite, ni Lady Sovereign, ni tan siquiera Dizzee Rascal: si algún disco inglés tiene posibilidades de conquistar el mercado yanqui, por afinidad sonora, pulso melódico y adaptación al medio, ése es “Disc-Overy”.

Segundo: a pesar de su carácter impostado y muy teledirigido, la más que meritoria aplicación de esa vieja idea, también muy americana, de los discos de consenso. Es decir, la inclusión de tempos, tonalidades, ritmos y backgrounds muy diversos en un mismo y cohesionado discurso para contentar al máximo número de público posible sin olvidarse de ningún fleco escénico. La escucha de “Disc-Overy” es un paseo muy entretenido, ameno y poderoso por el hip hop electrónico, el pop-rap, el grime, el grime-house, el R&B o incluso la nostalgia raver (si “Miami 2 Ibiza” no es la mejor canción para correr de este 2010 que baje Emil Zátopek y lo vea), y en cada terreno cumple el expediente sin excesivas complicaciones. El suyo es un eclecticismo forzado y muy calculado, nadie lo duda ni lo discute, y en el balance general del disco esa variedad prefabricada surge como uno de los puntos flacos del recorrido, pero ni con esas el MC le pierde la cara a su objetivo en gran parte de las canciones. Esa movilidad y capacidad de adaptación es un valor añadido para alcanzar el estrellato, y no tiene ningún sentido negárselo o discutírselo. No es fácil sonar igual de convincente encima de un pepino street dedicado a las esquinas que encima de un hit con Kelly Rowland; él lo consigue.

Y tres: personalidad y aura de estrella. Que nadie busque rimas de altura ni letras intelectualmente ambiciosas en el discurso de Tinie Tempah. En su propuesta priman los textos lúdico-festivos, la joie de vivre y una actualización más light y comedida de la temática gangsta, más por la vía de la exaltación del dinero, la buena vida, la fiesta, las mujeres y la glorificación del éxito que por la vía de la explotación de la violencia. Temática simple, fácil y coherente con su apuesta musical. No tenemos al nuevo Common o al nuevo Jay-Z con acento british entre nosotros, qué duda cabe. Pero si estamos buscando a un MC con arrestos, duende y madera de artista con proyección popular, aquí sí hay opciones. No se trata de un mindundi que ha tenido éxito por accidente, sino que en sus ademanes, su estética y su manera de comportarse se entiende y se comprueba perfectamente que nos enfrentamos a un tipo con las ideas claras y los objetivos muy bien marcados, a día de hoy el autor del guilty pleasure más incontestable de la temporada: por muchas pegas que le busquemos, no lo saca del iPod ni el ejército.

David Broc

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