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Dominik Eulberg Dominik EulbergDiorama

7.9 / 10

Dominik Eulberg  Diorama TRAUM

Que no os ciegue su pasión por la flora y fauna de este mundo, a Dominik Eulberg hay que verlo no como un hippy con un corte de pelo de 100 euros, sino como lo que es: uno de los mejores productores de música de baile del panorama actual. La fuerte adicción que profesa hacia la naturaleza y los bichejos ha dejado mella en sus visitas al laboratorio, sin duda, y como manda la tradición eulbergiana, sigue siendo el leit motiv conceptual de su nuevo disco. Esta vez, el productor alemán ha optado por colaborar con la revista NABU y dedicarle cada canción a once maravillas de la madre Tierra. Incluso la portada es también un homenaje a la fotosíntesis y la clorofila. Sí, sé que sólo faltan James Cameron, Sting y Jacques Cousteau bailando desnudos porro en mano, pero que nadie se alarme. Los que no han escuchado nunca a Eulberg podrían pensar que “Diorama” les depara un pastiche de trance chamánico, música chill out con cantos de ballena y percusiones ancestrales. Estarían terriblemente equivocados: aquí hay algunos de los mejores minutos que ha dado el minimal techno de 2011.

Eulberg se ha armado muy bien durante las cuatro temporadas que separan el rutinario “Heimische Gefildede” de este álbum. Ha sabido macerar sus construcciones de techno reduccionista hasta encontrar un punto de dulzura exquisito en sus acrobacias melódicas. Está en el mejor momento de su carrera y ha sabido aprovechar al máximo el don que Dios le ha dado para el formato 4x4, terreno donde se reafirma como gran artesano en la forja de tracks bailables que activan el cerebro. Lo hace con sintetizadores planeadores y electrohouse otoñal – “H2O”–; con nostalgia ochentas y caricias ibicencas que te ponen la piel de gallina –increíble “Die Strandmieze Von St. Peter”–; con una sensibilidad inagotable para encontrar armonías penetrantes – “Der Tanz Der Glühwürmchen”–. Lo hace como quiere. Cuando quiere.

Encuentra rápido el puchero con la pureza acuosa marca Boards Of Canada y las cascadas de IDM de “Aeronaut”. Deja ver su lado más oscuro en el techno cavernoso de “Das Neunage”. Sienta cátedra en “Echomaus”, minimal house sutilísimo, tristón, veraniego, la exhibición de un productor tocado por la inspiración melódica más absoluta. Y nos da la puntilla con “Die 3 Millionen Musketiere”, un guiño sentimental a los sonidos rave cósmicos de los 90, un track perfecto para sellar el triunfo más rotundo de toda su carrera y uno de los discos de música de baile más sólidos de lo que va de año. ¿Queréis que os describa un escenario de pesadilla? Vacaciones sin “Diorama” en el iPod.

Óscar Broc

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