Din Din

Álbumes

Fay FayDin

7.9 / 10

Hay momentos –no muchos, pero sí muy especiales– en los que el indie-pop converge con el R&B de registro vocal azucarado. No se produce exactamente una fusión, sino una apropiación de ciertos códigos, como las melodías en falsete o los beats en cadencia sexy, que da lugar a extrañas músicas alienígenas. Quizá el último caso notable de esta coincidencia de caminos se dio en la fantástica “Stillness Is The Move” ( Dirty Projectors), una canción que aceptaba un parecido con un hipotético single de Brandy o Toni Braxton, pero que al fin y al cabo seguía siendo genuinamente art-pop. La misma estrategia es la que se sigue en “Din”, el primer disco de Fay Davis-Jeffers, la vocalista de Pit Er Pat, trío de Chicago que, hasta hoy –llevan cuatro álbumes desde 2004 para el sello Thrill Jockey–, ha sido embajador del post-rock de última generación en su ciudad. Aprovechando una pausa, ya que no publican nada desde que en 2010 apareciera “The Flexible Entertainer”, Fay ha optado por investigar por su cuenta –con la asistencia puntual de Butchy Fuego, el percusionista de la banda– y así buscar caminos diferentes para mantener la voz a tono.

El paseo sin rumbo definido que emprendió Fay le ha llevado a una especie de R&B altamente deconstruido que, como era de esperar, si tiene parecido con la realidad es pura coincidencia. Lo que hace Fay, sobre todo, es liberar la voz y dejarla vagar en libertad, algo que le acerca también a la nueva camada del pop de arte y ensayo –o sea, como una Grimes menos concisa y más desnuda sin hits, o una Julia Holter sin tanta riqueza de vestiduras, o una Julianna Barwick sin drones ni notas suspendidas en el vacío–, aunque en su caso no hay ninguna intención de cerrar con éxito una rotunda canción pop. Fay persigue el anti-single y la anti-canción, aunque se queda a cambio las armonías y el gorgorito sacarinado para que, luego, por debajo, Fuego le ayude con una producción que hace lo mismo con los beats. Todo muy extraño, como un paisaje lunar. El referente en la parte rítmica sería, en cierto modo, Timbaland –o el Pharrell más minimalista: los breaks tienen un swing entre jazz y oriental, muy secos–, aunque sería, en todo caso, un Timbaland en colaboración con bandas como Tortoise, The Sea And Cake o proyectos de electrónica microscópica e hiperfracturada como el último Oval, que ha abrazado con tanta naturalidad la guitarra y la batería como complementos de su radical deconstrucción digital.

En estos parámetros se sitúa Fay y sus diez canciones de debut son toda una sorpresa, agradable, por supuesto, y tan difícil de encajar como un puzle de 5000 piezas. Hay momentos que rozan lo sublime, como los jugueteos vocales en “Use” o las dos partes de “Shadow”, donde la voz se reduce a simples notas que juegan al gato y al ratón con pianos minimalistas –fuerte influencia de Philip Glass en “Shadow I”, así como del jazz de Keith Jarrett– y mosaicos de art-rock reducidos a la mínima esencia atómica. Así, Fay consigue en “Din” una música perfectamente circular en la que los diferentes puntos –R&B, post-rock, minimalismo, experimentación, jazz– son partes irreductibles de una estética unificada, aventurera y muy bien cristalizada. Lo que hace de “Din” uno de discos inclasificables del año: difícil pero lleno de posibilidades; incompleto, pero con una dirección; extraño, pero sexy en los momentos decisivos. Posiblemente sea el “Tragedy” de 2012; que no te lo cuenten el año que viene.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar