Digressions Digressions

Álbumes

Greg Haines Greg HainesDigressions

7.8 / 10

Aunque Greg Haines siempre ha confesado con orgullo y solemnidad la influencia que Philip Glass ha tenido en su música, es interesante comprobar cómo el rastro de Glass nunca ha sido tan decisivo en la fisonomía de sus canciones como se podría pensar en un principio. Es verdad que este creador británico establecido en Berlín trabaja a partir de la repetición sonora, casi diría que en un plano más cercano a Gavin Bryars, y que sus ideas evolucionan a la manera minimalista, pero cuando escuchas sus álbumes tienes la percepción de estar escuchando a un autor neoclásico al que le gustaría más formar parte de la caterva de compositores religiosos contemporáneos que del núcleo de minimalistas ilustres.

En ese aspecto, si tuviera que emparentar con alguien este “Digressions” optaría sin pensármelo demasiado por la figura de Arvo Pärt, que si bien ya era una influencia meridiana en sus dos anteriores álbumes – “Slumber Tides”, su debut para Miasmah, y el profundo “Until The Point Of Hushed Support”–, aquí parece haber alargado su sombra hasta recubrir cada una de las cinco piezas que componen el disco. Es el Pärt orquestal, ese que sabe cómo contener el aliento a medida que va aumentando la intensidad de la partitura, meciéndose de lado a lado sin armar ruido, utilizando las herramientas instrumentales de sus músicos para hilar una telaraña sonora y emocional de inevitable impacto y conmoción. El crescendo no necesita subrayados, es insidioso pero no explosivo, pica piedra y poco a poco va metiéndose en tus entrañas, anticipando un estallido que nunca llega. Y si llega, como en la tensa y hanszimmeriana “Azure”, que recuerda a la banda sonora de “La Delgada Línea Roja”, Haines lo corta de raíz, sin necesidad de recrearse más de la cuenta.

Entre el ambient, el holy minimalism y la neoclásica, “Digressions”, que significa su primera referencia para el inmaculado sello australiano Preservation, cuenta con la colaboración de Peter Broderick y de Nils Frahm. El primero echa un cable con su violín y ligeras prestaciones vocales casi inapreciables; el segundo se ocupa de la mezcla del disco. Con el alemán ya había trabajado en “Until The Point Of Hushed Tides”, y es esta una conexión que ejemplifica ese sentimiento de comunidad y colaboracionismo que impera en la escena neoclásica del momento en Europa. Todos ayudan a Haines para dar con la grabación más satisfactoria de su carrera. En ella agudiza su capacidad de templanza y contención, también su serenidad, pero no por ello sus composiciones pierden tensión, dramatismo y emoción vertiginosa, casi se podría decir que al contrario: “Digressions” te tumba con la sutileza y delicadeza de un susurro.

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