Un Dígito Binario Dudoso Un Dígito Binario Dudoso

Álbumes

Hidrogenesse HidrogenesseUn Dígito Binario Dudoso

7.5 / 10

Según el científico futurista Ray Kurzweil, y si ningún otro cataclismo menos estimulante lo impide, en 2025 se producirá el fenómeno de la singularidad: la tecnología habrá evolucionado hasta tal punto que la inteligencia de las máquinas habrá superado a la del ser humano que las ha desarrollado. A partir de ese punto de no retorno, que Kurzweil plantea como meta, esta superinteligencia desarrollará sucesivas generaciones de poderosísimas mentes imposibles de predecir por los intelectualmente limitados humanos.

Quizás para entonces no sirva para mucho el Test de Turing, origen del famoso CAPTCHA (siglas de “Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart”), azote de usuarios de internet perezosos y humanos cuyo intelecto ha sido tecnológicamente sobrepasado hace tiempo. Los logros del científico inglés Alan Turing a mediados del siglo XX no se limitan a tan útil engorro. Todos ellos se pueden consultar en las revistas científicas de la época y en las bibliotecas de las facultades de historia, matemáticas e ingeniería informática de todas las universidades del mundo. O, para salir del paso dignamente, husmeando en la Wikipedia.

El 23 de junio se cumplirán 100 años del nacimiento de Turing. Entre todas las conmemoraciones previstas (homenajes bizarros, biografías, desclasificación de material top-secret de la 2ª Guerra Mundial), se encuentra “Un Dígito Binario Dudoso”, el tercer largo de los barceloneses Hidrogenesse, dedicado por completo a la vida y obra de un científico cuyos fascinantes detalles personales lo han convertido casi en icono pop.

“Esta canción es un beso para despertar a Alan Turing”. Haciendo referencia a la manzana envenenada que utilizó Alan Turing para suicidarse, Carlos (Ballesteros) y Genís (Segarra) construyen en “El Beso”, la apertura del disco, una poderosa y hermosísima escena que crea un estado de emoción que no abandonará el disco ni siquiera en sus momentos más jocosos, como “CAPTCHA Cha-Cha” o “Love Letters”. Una de las múltiples grandes virtudes de Hidrogenesse es su capacidad para desarrollar su particular sentido del humor sin que el grado de emotividad descienda. Y viceversa.

Así, la desesperada epístola de amor póstumo que es “Christopher” se convierte en un diálogo con el más allá por obra y gracia del vocoder de Genís. Y, en “Enigma”, la trágica historia de la relación de Turing y las autoridades de la época (fue condenado a la castración química por homosexualidad después de que le fuese concedida la medalla de honor por haber descifrado el código de los nazis), es relatada a contratiempo y acompañada por un vals bastardizado. El desasosiego polirrítmico es suavizado por melancólicas líneas de teclado y un magistral uso de la repetición ( “Los méritos públicos son secretos, los detalles personales son públicos, son públicos, son públicos”) en la mejor letra del álbum.

En la balada que sirve como colofón, “Historia Del Mundo Contada Por Las Máquinas”, éstas describen en primera persona el camino hacia “la nada”, un futuro en el que “las líneas paralelas se encuentran”. Pero antes, por si quedaba alguna duda, Hidrogenesse hace muestra de la asombrosa evolución de su sonido en su autoversión “Un Mystique Determinado”, que fue compuesta en su día con ayuda de un traductor electrónico a partir de declaraciones de Morrissey sacadas de contexto. Funciona como símbolo. ¿Habrían traducido las máquinas de hoy en día esas declaraciones de igual modo? Probablemente no. Quizás las máquinas del futuro logren dar sentido al sinsentido y sea entonces cuando la singularidad se complete.

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