Un Antes Y Un Después Un Antes Y Un Después

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Lírico LíricoUn Antes Y Un Después

7.6 / 10

Uno de los factores que diferencian a Violadores del Verso de muchos de sus compañeros de escena es la tranquilidad con la que trabajan. Viven bien de esto, tienen éxito y se podría decir que disponen de un futuro más que prometedor en lo que a supervivencia económica se refiere. Liberados de la presión y la premura de aquel que tiene que ir sacando material para lanzarse a la carretera con la prisa de pagar facturas pendientes, Hate, Lírico, Kase.O y Rderumba se toman todo el tiempo del mundo para sacar adelante sus proyectos, y esa maceración repercute en una producción escasa pero difícil de discutir o atacar desde un punto de vista creativo. Si el año pasado Sho-Hai demostró que hay vida más allá del grupo con su magnífico “Doble Vida” y Kase.O dejó constancia de su aventura jazzística, ahora le toca recoger el testigo a Lírico, que tiene la papeleta más compleja de los tres MCs del grupo, pues muchas veces se tiene la sensación desde fuera de que él es quien pasa más desapercibido en la tripleta.

Lírico es un MC difícil de clasificar, incluso en el seno de la banda: Hate es la decadencia etílica, el existencialismo de barra, y Kase.O es la estrella que lo devora todo, el mejor MC que ha habido en España junto a Mucho Muchacho y Kamikaze. ¿Y Lírico? Lírico es la cordura, la suavidad y la elegancia, y también el que más evolución creativa ha enseñado en sus rimas, un MC en permanente mejora desde que debutó con la Doble V que tenía en esta puesta de largo una oportunidad de oro para reivindicarse. “Un Antes Y Un Después” busca esa autorreivindicación personal, pero sobre todo busca un camino propio fuera del círculo expresivo y conceptual de la banda. El rapper maño demuestra valor y atrevimiento en varios frentes: el primero, su huida voluntaria de la zona de comodidad de Rderumba. Este es el primer lanzamiento surgido de la factoría de Violadores –el proyecto Jazz Magnetism no contabiliza por su carácter testimonial de una aventura de directo– que no confía toda la producción musical a Rumba, y ese es un desafío a tener en cuenta. Lírico reparte los beats –seis para Rumba, los nueve restantes a dividir entre Cookin’ Soul, Hazhe, Griffi, Focus, El Cerebro y el dueto norteamericano Sid Roams– con la intención de probar cosas nuevas, pero también con la de ampliar la paleta cromática de su discurso sonoro. Y la apuesta funciona con mucha fuerza e ímpetu.

Ese es otro signo de valentía: Lírico nunca traiciona la esencia del rap made in Violadores, ese rap duro, de perfil ortodoxo y clásico que siempre les ha caracterizado, pero sí logra refrescarlo y darle otros aires que indudablemente inciden de manera positiva en su propuesta en solitario. Hay variedad de tonos y sensaciones –el arrebato festivo, en “Hay Una Fiesta” o “Summer Love”; la oscuridad lírica y musical, en “Frío Invierno”, “Soldados Del Día A Día” o “De Vuelta Al Pasado”; la nostalgia positivista, en “Juntos En Esto”…–, y una interesante amalgama de sonidos, beats e hilos temáticos que le inyectan eclecticismo y versatilidad al proyecto. También es curioso comprobar cómo Rderumba firma las mejores producciones de todo el lote, dato muy revelador sobre su estado de forma y su capacidad de trabajo y mejora en la sombra. Por último, otra demostración del cuidado y el criterio con el que este grupo plantea sus lanzamientos es el listado de invitados, breve pero impecable: Kase.O, Sho-Hai, Kami y Eddine Saïd aportan la veteranía y consolidación artística; Enes y Malputo Dest hacen lo propio con la cuota de nombres desconocidos; y Evidence es una notable colaboración norteamericana, una de esas que funciona y tiene pleno sentido en el contexto del MC y el disco en que se mueve. Difícil pedirle más a un debut.

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