Desayuno Continental Desayuno Continental

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Extraperlo ExtraperloDesayuno Continental

8 / 10

Extraperlo Desayuno Continental MUSHROOM PILLOW

Les conocí hace año y medio cuando tocaban en el Be Cool de Barcelona. Sonaban un poco perdidos pero ya se adivinaba en ellos a un grupo interesantísimo, con unas ganas y un sentido de la diferencia que llamaban la atención. El ‘big coming’ se veía venir. Lo acabó de propulsar el cambio de la batería por la caja de ritmos y el descubrimiento de ciertas bandas estilosas de los ochenta, detonantes que les han empujado a dar forma a un cancionero de altura. Convertidos en la gran sorpresa del momento indie nacional, Extraperlo alzan la barbilla desde una ciudad en la que muchos hablan de trascendencia pero pocos la consiguen.

La voz de Borja Rosal sufre a veces de inflexiones un poco forzadas, pero la coyuntura africanista y tropical juega a su favor. Rítmicamente, juegan con el brío guitarrístico de Talking Heads y con los Orange Juice más estrafalarios (los de Rip it Up), para acabar sonando tan convincentes y especiales como Glutamato Ye-Yé o Golpes Bajos. El aura amateur de las composiciones recuerda también a los Zombies de Bonezzi, mientras que sobre las cuerdas de fondo de “¡¡Haah!!” y “Fantasmas” parece revolotear el recuerdo de Prefab Sprout.

El naturalismo es el eje que recorre todas las letras del disco con símbolos omnipresentes como la noche (en casi todos los cortes) y la montaña. De la mano de letras melancólicas y misteriosas donde también se cuelan el sol, las plantas, los pájaros y el mar, facturan hits perfectos como “Cavalcade”, señal bandera de un pop nudista ideal para aparcar cualquier pudor. Soñaban con ser únicos y lo han conseguido; querían que en sus canciones pasaran cosas y han dado con un vergel frondoso y colorido en el que florecen once temas sobrados de sonido y estilo.

Cristian Rodríguez

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