Daydreams & Nightmares Daydreams & Nightmares

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Those Dancing Days Those Dancing DaysDaydreams & Nightmares

7.5 / 10

WICHITA Those Dancing Days es un quinteto de chicas formado en las afueras de Estocolmo en 2005 que le deben mucho al órgano Hammond. Entonces, aún eran universitarias, de hecho, grabaron en 2008 su álbum de debut, “In Our Space Hero Suits”, cuando estaban acabando sus estudios. Un disco que quizás no colmó las altas expectativas que se habían depositado en la banda después de una serie de singles y un EP muy prometedores. Su nombre viene de la canción de Led Zeppelin, pero los paralelismos con el embrionario rock duro se acaban ahí. Su música, como cabría esperar de unas jóvenes con las hormonas a tope, es vitalista y con muchas reminiscencias del twee-pop. No en vano, captaron rápidamente la atención de Stuart Murdoch de Belle & Sebastian. El tótem musical escocés contó con la cantante, Linnea Jönsson, para que pusiese voz a uno de los temas de su proyecto paralelo God Help The Girl. A finales de 2010, antes de presentarnos este “Daydreams & Nightmares” que ahora nos ocupa, invitó a las suecas a tocar en el ATP que organizaron los británicos.¿Y qué queda de estas chicas que ahora ya están bien entradas en la veintena? Pues las mismas ganas de vivir, una cierta angustia post-adolescente y la sensación de que para ellas la vida es una fiesta. Eso sí, se han alejado bastante del twee-pop, aunque hay canciones con letras de temática de chicle de fresa (en “I Know Where You Live Pt. 2” cantan “I love everything about your live / And I won’t stop until you’ll be mine” o en “I’ll Be Yours”, una de las mejores canciones del disco, “I’ll be yours and you’ll be mine”). Hay quien pueda criticar su propuesta por ser algo azucarada y desenfadada, pero en el fondo, ¿el pop no trata de hacerte pasar un buen rato escuchándolo sin demasiados quebraderos de cabeza?

Las suecas no se han acomodado y han abordado el siempre difícil segundo disco con una seriedad muy sorprendente. Ahora miran a la década de los ochenta para seguir ofreciendo canciones la mar de placenteras. Si antes sus referentes eran los girl-groups e incluso el northern soul, en este “Daydreams & Nightmares” resuenan por cada rincón ecos de The Cure, Blondie y Siouxsie. De hecho, en “When We Fade Away” especialmente, Linnea juega a ser estas dos divas sobre una composición que podría ser obra de Robert Smith. Siguiendo con la new wave, esa percusión de aires tribales en “Forest Of Love”, recuerda, y mucho, a la de David Barbarossa, ex Bow Wow Wow. Pero es que Those Dancing Days no hacen ascos a ningún género; “Fuckarias”, otro de los puntos álgidos del álbum, es una contundente pieza de post-punk rabioso que hace honor al divertido y travieso título de la canción.

Es más que evidente que Those Dancing Days han dado un paso adelante para pasar de ser un grupo que podría haber llegado a algo a una realidad palpable en el panorama internacional independiente. Se nota la mano del productor de Patrik Berger, productor de Robyn. Sin rastro de cierta languidez que las caracterizaba hace no tanto, han conseguido un sonido más sólido y lo mejor de todo, parece que se atreven con todo. Prueba de ello es que hasta ese cierre, “One Day Forever”, con Orlando Weeks de The Maccabees, les sale bien gracias a unos acertados juegos vocales chico-chica. Alvaro García Montoliu

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