Dark night of the soul Dark night of the soul

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Danger Mouse and Sparklehorse Danger Mouse and SparklehorseDark night of the soul

8.3 / 10

Danger Mouse and Sparklehorse  Dark night of the soul AUTOEDITADO

Ni en su sueño más místico pudo llegar a imaginar San Juan de la Cruz que un día David Lynch, Danger Mouse y Mark Linkous ( Sparklehorse) unirían sus fuerzas como si fueran unos superhéroes dispuestos a salvar a la humanidad y tomarían uno de sus títulos a mayor gloria de los indies del mundo. Sin embargo, las fuerzas oscuras han dictado, de momento, que este disco no se publique. Así que la salvación de la especie se aplaza una vez más ya que lo que vas a leer es la crítica de un disco que nunca podrás comprar (aunque sí escuchar).

Hace algunos meses, Brian Burton (es decir, Danger Mouse) se puso en contacto con David Lynch, de quien era fan desde pequeñito, con la idea de realizar algún tipo de colaboración. Lynch, a quien no vemos con el aspecto de ser fan de Gnarls Barkley (y no digamos ya de Dangerdoom) aceptó encantado el realizar una serie de fotografías inspiradas en las canciones que Burton le entregara. Así que el amigo Danger Mouse se puso a tirar de agenda y parece que al primero que llamó fue a Mark Linkous (hay que recordar que Danger Mouse participó, a medias con Dave Fridmann, en la producción del LP Dreamt For Light Years In The Belly Of A Mountain, EMI, 2006).

El proyecto se ha materializado en una serie de canciones producidas por Burton y en las que Sparklehorse actúan a modo de in-house band para el lucimiento de amigos como Wayne Coyne ( The Flaming Lips), Vic Chesnutt o Nina Persson de The Cardigans (ambos colaboraron en Good Morning Spider, Capitol, 98). Además, por si todo eso fuera poco, también pueden oírse las voces de Gruff Rhys (de Super Furry Animals) , Jason Lytle (ex Grandaddy), Julian Casablancas (voz de The Strokes), Black Francis, Iggy Pop, James Mercer ( The Shins), Suzanne Vega y Scott Spillane ( Neutral Milk Hotel): una auténtica constelación.

El resultado de todo ello es un LP menos variado de lo que pudiera imaginarse (la alargada sombra de las abigarradas y planeadoras producciones de Dave Fridmann se perfila sobre buena parte de las canciones, sobre todo la inicial “Revenge” con la voz de Wayne Coyne), en el que los latigazos de rabia de Black Francis ( “Angel’s Harp”) e Iggy Pop ( “Pain”) se intercalan en un mar de baladas quizás excesivamente amables ( “Just War”, con Gruff Rhys, parece como si Damon Albarn liderara a los Flaming Lips más narcóticos) apenas matizadas por unos leves loops de ruido donde se hace raro (aunque muy efectivo) oír casi rapear a Julian Casablancas ( “Little Girl”). Quizás mi favorita sea la nana psicodélica “Star Eyes (I Can Catch It)” con la (contenida, en este caso) voz de James Mercer sobre un lecho de cuerdas, aunque no puedo pasar por alto el precioso blues, digno de Tom Waits, que cierra el disco (y que da título al artefacto) donde las cuerdas vocales de Vic Chesnutt se mecen sobre un mar de glorioso ruido de vinilos crepitantes.Lo malo es que después de tantísimo esfuerzo EMI (esos mismos majetes que han publicado un recopilatorio de Antonio Vega apenas cuarenta y ocho horas después de su muerte) ha comunicado a Danger Mouse que no tiene su autorización para publicar esas canciones (que ya circulan por la red), por lo que el libro (una edición limitada de sólo cinco mil copias) con más de cien fotografías de Lynch sólo puede adquirirse acompañado de un CD-R con la etiqueta "For Legal Reasons, enclosed CD-R contains no music. Use it as you will”. Asimismo, las canciones pueden escucharse en la exposición de una selección de esas mismas fotografías en la Michael Kohn Gallery de Los Angeles. Aparte de la hermosa colección de canciones, este disco puede ser el último clavo del ataúd del negocio de la distribución musical “as we know it (and I feel fine)”.

Half Nelson

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