Daniel Wang Presents Balihu. 1993-2008 Daniel Wang Presents Balihu. 1993-2008

Álbumes

Daniel Wang Daniel WangDaniel Wang Presents Balihu. 1993-2008

8.1 / 10

Daniel Wang  Daniel Wang Presents Balihu. 1993-2008 RUSH HOUR

Daniel Wang es una de las figuras indiscutibles de la disco music neoyorquina nacida a principios de los 90. Es uno de los productores y DJs que mejor ha sabido asimilar la tradición discoide nacida de la fiebre del sábado noche –y más allá: Hi-Nrg, house music y todas las variantes que se dieron en los clubes de Nueva York y Chicago pasado el boom de los años setenta–, y también uno de los dinamizadores de la nueva oleada disco que nos azota gracias a su labor como gestor del sello Balihu desde el ya lejano año 1993, es decir, muchísimo antes de que los escandinavos empezaran a facturar neo-disco como churros. Pero no se queda ahí la solemnidad y el peso de Wang: el neoyorchino –sus rasgos le delatan– es el causante de que sellos como DFA estén dado guerra, que Morgan Geist y su proyecto Metro Area se pusieran las pilas para no quedar a la sombra del asiático –su sello, Environ, empezó a rodar dos años después que el de Wang– o que Daft Punk se interesaran por la música disco en su día.

Daniel Wang, como indica su apellido, tiene parte de su árbol genealógico en Taiwan, donde pasó su juventud y adolescencia. En Taipei se hinchó a grabar cintas de casette para sus amigos gays que empezaban a frecuentar discotecas a finales de los 80. El truco para ligar más viejo del mundo le convirtió en el selector oficial de su círculo social más inmediato: Su maestro a finales de los 80 era Tony Humphries, padrino del garage de New Jersey al que fue a ver en más de una ocasión al club Zanzibar una vez de vuelta en Estados Unidos. Más tarde se fue a Chicago a estudiar, pero de vez en cuando se escapaba de vuelta a Nueva York –su ciudad natal, por cierto– para participar de esas fiestas salvajes donde el disco y la testosterona hacían el resto. Pero fue empezar a planchar discos con sus propios ahorros para dar vida a su propio sello, Balihu, y las fiestas disco-gays empezaron a escasear por culpa del hardhouse que empezaba a poblar los clubs de NY con Todd “Is God” Terry como DJ número 1. El contexto se le puso en contra –únicamente le quedó como un agarradero con el que contagiarse, aquellas míticas fiestas Body and Soul con François K y Danny Krivit como maestros de ceremonias–, pero a la postre ese ir a contracorriente le ayudó a formarse una imagen de “voy a la mía” que tan bien funciona en la música popular.

Ya en el siglo XXI vino el electroclash a tocar las narices, y entonces Wang entró en contacto con otro de sus grandes colegas, Thomas Bullock del proyecto Rub-n-Tug, que fue el que le introdujo en un tipo de disco music mucho más hipnótico y profundo que le encantó y sirvió como fuente de reacción a la superficialidad de lo clashy y trashy que venía empujando con fuerza. Después de la crisis del 11-S se fue de NY porque no aguantaba la crisis de identidad de la ciudad de los rascacielos, ni la hipocresía en la que se había instalado la comunidad gay, que ya no se interesaba tanto por la música como por el estatus económico que habían conseguido los exitosos profesionales liberales homosexuales –Daniel Wang siempre se ha mostrado contrario al narcisismo y al egocentrismo propio de la década de los 80, el que dio origen a monstruos literarios como el encarnado por el yuppi broker asesino de la novela “American Psycho”, de Bret Easton Ellis).

En quince años de carrera, Daniel Wang puede estar orgulloso de la discografía de su sello porque, al margen de su calidad –que es mucha, una catarata de disco music revisionista con generosos toques de deep house y la calidez del sonido analógico y artesanal–, son memoria viva de la segunda oleada de la disco music que nace de las brasas de ideales como los del mitificado club Paradise Garage. Ahora que el sonido disco, el viejo y el nuevo, está de modísima, llega él con este “Daniel Wang presents Balihu. 1993-2008” con el que ponernos firmes: 28 temas que abarcan casi dos décadas de revivalismo con corazón –e incluso participación española, ya que hay dos temas del canario Ilya Santana, así como tracks de Brennan Green, Massimiliano Pagliara y Carlos Hernandez–, pero en los que lleva él casi todo el peso de la retrospectiva–. Y por si no hubiera suficientes golosinas, el doble CD lanzado por Rush Hour en formato jewel box, hay otro gran atractivo, la profusa reunión de material nunca antes publicado en formato digital, como por ejemplo el primer EP lanzado por el sello, The Look Ma No Drum Machine EP, que a la postre sigue siendo el más vendido de su historia. Y si el cuerpo te pide más, te recomendamos el mix realizado por otro disco nerd neoyorquino, Tim Sweeney, con más mierda Balihu de primer nivel, su Bahilu Records Mega Mix . Todo ello, essential purchase, que dirían los ingleses.

David Puente

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar