Nº 1 DVD + Remixes Nº 1 DVD + Remixes

Álbumes

Christina Vantzou Christina VantzouNº 1 DVD + Remixes

6.2 / 10

KRANKY

Le falta algo a “Nº 1 DVD + Remixes”, y diría que es cohesión. El álbum del que toma su inspiración y punto de partida, “Nº 1” (Kranky, 2011), era una joya neoclásica sin fisuras ni apenas imperfecciones, una alfombra de sonido en la que se tejían entre sí cuerdas y ambientes que mantenían el mismo tono y el mismo estado de ánimo desde el principio hasta el final –un tono entre deprimente y curativo, deberíamos añadir–. Aquí no ocurre eso: a un remix embriagador le sigue otro sin emoción, y al final de los diez cortes se tiene la sensación de haber recorrido un camino irregular que deja una sensación final incompleta. Era un riesgo que había que asumir si se quería remezclar la opera prima de Christina Vantzou, sabiendo que los discos de remezclas, precisamente, se resienten por la variedad de enfoques. No quiero decir que esto sea un despropósito que acabe en desastre, sino todo lo contrario: es un buen intento que parece quedarse a medias, incompleto e insatisfactorio, incluso a pesar de esa tríada de remixes –los de Koen Holtkamp, Loscil y Dustin O’Halloran– que recoge la esencia de lo que este título debería haber sido.

Digo “lo que debería haber sido” porque hay remezclas aquí que por sentido común se entiende que no encajan. La de White Rainbow a propósito de “Steady Beamin” tiene un tono encantador de amanecer en un planeta lejano y paradisiaco, pero el beat electro y esos sintes planeadores reminiscentes del pop retrofuturista de Solvent o Skanfrom rompen la cohesión de la que hablaba antes, la atmósfera y la magia; por separado es un track simpático que iría de maravilla en una nueva recopilación de IDM ensoñadora de Morr Music, pero que aquí no encuentra su lugar. Lo mismo puedo decir de ISAN, que llevan “Homemade Mountains” por la misma senda; ídem con Ben Vida –el hombre de Joan Of Arc se entretiene con experimentos electroacústicos sin mucha substancia en “Small Choir”–. En el extremo opuesto, Dustin O’Halloran hace llorar las cuerdas de “11:11” en un tremolo sereno, Ernest Gibson ( “Moonsound”) y Loscil ( “And Instantly Take Effect”) realzan las atmósferas y eliminan la fuerza de atracción gravitatoria en sus respectivas remezclas –tenebrosa la de Gibson, épica la de Loscil, recordando a las bandas sonoras imaginarias de Brian Eno–, y Koen Holtkamp, de Mountains, demuestra haber sido el único que ha comprendido la clase de remix que necesitaba Christina Vantzou en este momento y en este contexto, hilando cuerdas pesimistas con drones de una finura extrema, casi recreando en “Super Interlude pt. 2” la misma tristeza incurable que se siente escuchando el “Nº 1” original –añádase “The Adversary Of Evil Budd”, un tema antiguo de The Dead Texan, el dúo que formó Vantzou con Adam Wiltzie (Stars Of The Lid), allá por 2004 y que había permanecido escondido en alguna parte–. Son cuatro momentos que marcan la verdadera diferencia.

Luego está el DVD, que es otra historia: todo el álbum de 2011, sin interrupciones ni añadidos, acompañado de imágenes –una película original filmada y montada por la propia Christina Vantzou– que evocan, sugieren o plasman puestas de sol, ríos, playas, tonos sepia y fotografías del pasado, manchas solares y demás retórica de la evocación nostálgica para compensar, con un tiro seguro, la falta de acierto en la apuesta por la remezcla, que tendría que haberse quedado en un EP –sólo la pulpa– o haber esperado seis meses más hasta haber alcanzado una forma más completa, sin el relleno, sin las prisas, que son malas consejeras.

Robert Gras

“Super Interlude pt. 2 (Koen Holtkamp Remix)”

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