DJ Kicks DJ Kicks

Álbumes

Digitalism DigitalismDJ Kicks

7.1 / 10

Os gusta la caña. La trucha. La pezuña. Sudar a 40 grados en la carpa dance del festival más chungo. Quitaros los restos de pastilla de los dientes con una navajita. Ir por el mundo sin camiseta. Comer bocatas de chopped en la pista. Aplaudir de repente. Silbar. Dar volteretas, hacer el pino y esnifar speed después de las acrobacias. Os gusta la fiesta, joder, y no voy a ser yo quien se atreva a discutir con vosotros. De hecho, tengo la medicina que buscáis para escuchar en el coche este verano, cuando volváis del after con dos travelos desconocidos. Y es que no hay un solo mascachapas que se resista al embutido de Digitalism. La música del dúo alemán es un martillo hidráulico, un guante de fisting inmisericorde diseñado en otra dimensión para comunicarse con nuestro yo drogado. Pero, ah, amigos, cuando los tipos se ponen a los platos la cosa se desmadra de verdad y el dancefloor huele a Ibiza, a chocho, a farlopa, a sexo anal, a orgía romana. ¡Vamos, joder!

Después de un “I Love You Dude” al que le sobraban gorgoritos pop y le faltaban más taladradoras filtradas, Jens Moelle e Ismail Tüfekçi, se ponen al volante de las prestigiosa serie “DJ-Kicks” para liarla parda a cuatro zarpas y hacer que el agua de la piscina hierva como un caldo de gallina. Son unos jodidos maestros en el arte de subir la temperatura a golpe de electro-boogie con derivaciones pop y salpicaduras funkarras de toda la vida. La fórmula es sencilla, conocida hasta por la madre de 83 años de mi dentista, pero cuando sabes manejarla y no permites que sea ella quien te maneje, puedes soltar una granada llena de clavos –de esas que mutilan a todo quisqui– y recibir los aplausos del gentío, escupiendo sobre sus coronillas pedazos de vocoder masticado.

El dúo alemán cuece la pocha con cautela en los primeros compases. Axel le Baron & Kurbatov, Surrender! y Hey Today sientan la intro y ceden la alfombra al yo pop-rockero de Alex Gopher, las guitarras que no falten. Desde ese momento, la sesión se mueve por oleadas de electro, techno-pop, disco funk rabioso y ligeras mareas tranceras, para que el subidón fluya con amor. Ahí entran TWR72, y unos Whomadewho más ochenteros que los jerseys Privata. El error, quizás, es intercalar piezas de rock –como el track de Graüzone– entre columnas de pastillamen electrónico para clubbers. Corta mucho el rollo, está encajado con calzador. Eso sí, la cosa va a más en el rush final. Cuando los hits de Digitalism conviven con Vitalic, Hiroki Esashika, Housemeister y Autotune el motor ruge cosa fina. Una sesión con fundamento –y llena de material inédito del dúo, por cierto– que no cambiará el rumbo de la Tierra, ni evitará que el sol consuma sus reservas de hidrógeno, pero os sacará del atolladero. Qué demonios, esto apesta a fin de semana.

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