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Apparat ApparatDJ Kicks

8 / 10

Apparat  DJ Kicks !K7

Dándole una nueva dimensión al look “fashion indigente” –la foto de la portada es la reencarnación clubber de Bukowski–, Apparat vuelve a asomar la aleta para poner nerviosos a los bañistas que tan a gusto chapoteamos en sus aguas electrónicas. Echábamos de menos a Sascha Ring, su audacia, su falta de compromiso con las etiquetas, sus inquietas nalgas… No hay asiento que le resulte cómodo. Y lo mejor es que a lo largo de su dilatada trayectoria –ya sea en solitario, en compañía de su musa Ellen Allien o a la vera de Modeseleketor en el memorable proyecto Moderat–, el afán investigador del germano nunca se ha reñido con la coherencia, algo inhabitual en la charca del eclecticismo. Posiblemente, la mejor prueba de estos equilibrios entre géneros de última generación la encontramos en el nuevo volumen de la serie DJ Kicks. Una majestuosa y bellísima demostración de que, mientras la mayoría de artistas se mueven en un plano discernible para los sentidos, Apparat lanza sus ideas al universo subatómico como si fueran ondas en plena superposición cuántica: sus sonidos elementales pueden estar en dos sitios a la vez y se colapsan en un estado físico clásico cuando el oyente interactúa. Pura magia en los estratos más extremos de la realidad electrónica.

Imprevisible, osado, incorruptible, Ring asume los mandos de la nave DJ Kicks y, a riesgo de fruncir más de un ceño, obedece a sus instintos, sumiéndose en un viaje de ida, pero nunca vuelta, a las grietas abisales de lo que él considera música de baile. Evidentemente, lo más seguro, lo que habría hecho la manada, habría sido seguir la cuadrícula minimal, poner un poco de bass music –la que ahora mola en Gran Bretaña– y aderezar el guiso con toques tech-house para connaisseurs. Pero basta con echar un vistazo al songlist para comprobar que en los reinos de Apparat los caminos fáciles son para los peregrinos menos audaces. Autechre, Oval, Thom Yorke, Burial y Four Tet comparten establo con Pantha Du Prince, Joy Orbison y Luke Abbott. Filo experimental, poso ambient, asomos de dubstep, oscuras melodías pop y descargas bailables para ciudades futuristas se funden en una sinfonía perfectamente zurcida. En el camino, para nada luminoso, más bien tenebrista, extraterrestre y melancólico, el pedregal presenta pepitas de oro que hay que saborear con especial fruición. La primera, el tema de Apparat “Saluyita”, exclusivo para este mix –magnífico paisaje artificial de embriaguez bailable con guiños a Detroit y Sheffleid– y la segunda, el también corte inédito de Telefon Tel Aviv, “Lengthening Shadows”, con una línea de bajo y unos sintetizadores que te ponen los ojos en blanco.

El trayecto empieza con suspense. Apparat se sirve de un tema propio, “Circles”, para crear una progresión sistólica, subiéndose a un loop de guitarra y dejando vía libre al vapor electrónico de Carl Craig bajo su mítico alias 69 – “Rush”–, a los paisajes nocturnos de Telefon Tel Aviv y al fantasmagórico microelectro de Luke Abbott – “More Room”–. Las piezas se ajustan unas a otras, se enroscan entre ellas como un manojo de cobras y dan una visión resumida del tono del set: la perfecta utilización de la melodía experimental, el pop y las músicas de club más cutting edge. Ahí aparecen los paisajes industriales de Autechre remezclando el “Falling” de Scorn, el collage de voces y electrónica infantiloide de Four Tet en el remix de “I Need A Life” de Born Ruffians, el techno chamánico de Pantha Du Prince en “Welt Am Draht”… Sascha Ring quiere más, por eso clava los caninos en las polirritmias cartoonescas de Ramadanman “Tempest”–, cede el paso a Thom Yorke – “Harrowdown Hill”–, vuelve a las pulsiones urbanas para dancefloors neblinosos merced a Spherix – “Lesser People”–, le pellizca el culo a Oval – “TV Power”– y recurre a Joy Orbison – “The Shrew Would Have Cushioned The Blow”– para dejarnos con la pechera llena de babilla y la cara mongoloide de Homer Simpson cuando piensa en comida. Incluso los temas que se aplican a modo de pegamento para facilitar las transiciones no suenan a paja: ahí queda “Miniluv” de Martyn como alfombra para sublimar la magnífica “Sub” de Patrice Bäumel.

Esto es una delicia, no le demos más vueltas. Mientras la mayoría se limita a ejecutar transiciones milimetradas y a disponer los cortes como si esto fuera un campeonato de caída de fichas de dominó, Sascha Ring se aparta el grasiento flequillo de los ojos y moldea el set como si fuera plastilina, dándole el contorno perfecto de una esfera y dejándonos la sensación de haber escuchado un solo track, no una simple colección de favoritas. El mérito es tremendo y el mensaje claro: una sesión no es una simple recopilación mezclada, una sesión es un viaje. Un viaje a las profundidades.

Óscar Broc

Apparat . Sayulita.mp3

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