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Kode9 Kode9DJ Kicks

8.1 / 10

Kode9  DJ Kicks

!K7 / POPSTOCK!

Si te quedas en la superficie, dirás: Kode9 ahora pincha funky house, es un oportunista. El problema de la primera premisa es “ahora”, porque la apreciación es errónea: hace casi dos años que Steve Goodman está fuera de la onda en la que le conocimos, cuando recorría el camino oscuro del dubstep y firmaba aquella obra maestra con The Spaceape, “Memories Of The Future” (2006). El Kode9 distópico, amargo y profético de días de oscuridad ya no existe. El Kode9 actual –que técnicamente empieza con la cara B del maxi “Bad / 2 Bad”, a finales de 2008– es el que se contagió de la luz del funky antes incluso de que el resto de la escena dubstep le siguiera los pasos: él estaba antes –o simultáneamente, tampoco importa la diferencia de unas semanas– que Ramandanman y Untold; para Kode9 la percusión asimilada de la soca y otros patrones rítmicos latinos ya era un modelo de conducta, y su última grabación en disco hasta llegar a este “DJ Kicks” y su tema exclusivo –firmada a principios de 2009: “Black Sun”– entroncaba con la escuela funkstep que, por otra parte, también ha ayudado a fomentar como jefe del sello Hyperdub, fichando a promesas como Cooly G. Nunca le ha faltado olfato.

Su “DJ Kicks”, por tanto, no es producto de la coyuntura, sino de la evolución y una constancia ejemplar. Kode9 comprendió muy pronto que el dubstep tal como lo hemos conocido –tal como él lo había modelado, incluso– tenía los días contados y que había que seguir la corriente (o sea, la luz, el calor tropical). Como superviviente del jungle, sabía que el continuum hardcore es un péndulo que nunca se queda quieto en el centro y obliga a buscar extremos. Es más que probable que al funky y sus sonidos adyacentes se les haya acabado el tiempo también: seguro que Kode9 ya prepara movimientos para abandonar el barco antes de que se hunda. Pero, por ahora, la escuela de breaks inglesa está dominada por todo lo que aquí se despliega en vibrante y supersónica mezcla: no es el único DJ-set funky house en el mercado, pero pocos tienen la hondura del de Kode9. Él es un cirujano de la mezcla –los temas no llegan ni a los tres minutos, los corta con un tajo preciso hasta dar cabida así hasta 31 piezas de rabiosa actualidad–, y a la vez un explorador de márgenes que le lleva, como era de esperar, a no quedarse únicamente en el funky progresivo.

El comienzo es la clave: “Once In A While”, de Lone, un tema todavía inédito en el que el beatmaker más horizontal del momento evoluciona hacia el deep house siguiendo el camino que ha mostrado el otro gran gurú del post-dubstep, Actress –su jefe de filas en el sello Werk–. La inclusión del track es una cuestión de buen gusto, por supuesto, pero también de estética: con su alusión medio disimulada al “Strings Of Life” de Rhythim Is Rhythim, Kode9 apela a un diálogo entre la vieja y la nueva escuela, pero también sitúa el mix, desde el mismo comienzo, en un contexto diametralmente opuesto a cualquier nostalgia dubstep. A partir de ahí, y con la primera piedra ya colocada, la sesión fluye con lógica y sensualidad, atravesando diferentes fases. La primera es la de afirmación de su pasión pro-funky: es ahí donde introduce sus nuevas producciones, “You Don’t Wash (dub)” y “Blood Orange”, en las que ya ha asimilado y compartido el estilo por completo, y también donde presenta lo más nuevo de la campaña primavera / verano de Hyperdub, “Heston” ( Ikonika), “Bellion” ( Ill Blu) y “Phat Si” (Cooly G). Los tambores retumban, los colchones ambientales decoran la marcha imperturbable del ritmo militar y los bajos van sembrando el minutaje de trampas y minas explosivas. Kode9 exhibe fascinación por la música de Scratcha DVA, por Mr. Mageeka, por los bleeps que golpean el estómago, y a la vez rehúyen la oscuridad.

De hecho, Kode9 evita cualquier atisbo de sonido oscuro, ese gran cliché de la bass music. Hacia el final del set se quiere aproximar con timidez a las sombras y el polvo, recurriendo a su propio ejercicio de contaminación techno – “Bad”, a medias con LD– y a incisos de grime como el “Bruzin (VIP)” de Terror Danjah y el “Run” de The Bug, pero hasta ahí es todo un festival de fogonazos y buenas vibraciones –siempre dentro del marco experimental, sin pisar nunca terreno populista, ese discutible “sonido house para el verano”– que culmina con el aspaviento de “Footcrab” (tremendo maxi de Addison Groove) y pasa previamente por etapas de nuevo soul ( Morgan Zarate feat. Sarah Ann Webb y “M.A.B.”, Rozzi Daime y “Dirty Illusions”), de panafricanismo rave (DJ Mujava) y travesuras wonky (Zomby y “Godzilla”). Poco más se le puede pedir a un mix así: navega en la misma cresta de la ola de la actualidad, está cosido con hilo de oro y técnica privilegiada, su proselitismo vanguardista es absoluto pero en ningún momento rechaza captar nuevo público con guiños asequibles. Kode9 sigue siendo un faro en este mar de confusión.

Claude T. Hill

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