DJ-Kicks. The Exclusives DJ-Kicks. The Exclusives

Álbumes

Various VariousDJ-Kicks. The Exclusives

7.4 / 10

Cuando ya todo es cambalache de podcast e intercambio de mp3 por la filosa, cuando ser DJ es tan fácil como conectar un ordenador con Serato y dejar que el software haga la parte sucia del trabajo –mucho insistir en que siguen mezclando de oído, pero nadie reconoce que el espectro de onda que aparece en pantalla bien ayuda a saber cuándo entra el breakdown o sube el bombo, y así no sufrir ni impacientarse en las mezclas–, el disco de sesión es un formato que se devalúa a mayor velocidad que las acciones de Repsol-YPF. Quedan unas pocas series ahí fuera, como ya se ha dicho otras veces, que mantengan el tipo con una selección de artistas bien meditada y un contenido que conjugue la actualidad con el riesgo, por no hablar de elegancia en el tracklist y un punto de sex appeal –la imagen de los artistas, su juventud o hipsterismo, su actualidad, son siempre buenos selling points para el plan de ventas–. De lo poco que queda, DJ-Kicks es la serie que mejor se aguanta (un peldaño por encima de la de Fabric). Su secreto está en identificar los talentos del momento, o con una trayectoria detrás en la que pese más su calidad que su popularidad, y entrarles con una oferta atractiva y un jugoso cheque. Así, durante casi dos décadas DJ-Kicks ha ido apareciendo regularmente con discos de DJ que, sencillamente, apetece coleccionar.

DJ-Kicks sólo exigía una cosa a sus invitados: un tema nuevo, inédito y bueno –aquí se aplica el control de calidad para que nadie te la cuele con guante blanco– que iría incluido en el mix y que luego se editaría por separado en vinilo. Así, en paralelo a la serie de mixes hay una cantidad ingente de tracks individuales que son mucho más que la letra pequeña en la historia de grandes productores. Muchos de aquellos tesoros ya fueron reunidos en 2006 en “DJ-Kicks: The Exclusives”, 14 piezas de la primera etapa del formato –el humeante “Black Baby” de Kruder & Dorfmeister, las versiones de Nelly ( “Hot In Herre”) y Depeche Mode ( “Behind The Wild”) que entregaron Tiga y Playgroup, respectivamente; cosas de DJ Cam, Terranova, Annie y el monumental “DJ-Kicks” de Carl Craig, un tema compuesto a partir de samples de algunos de esos cortes exclusivos–, pero de 2006 a esta parte ha llovido mucho, más “DJ-Kicks” han ido llegando y hacía falta una segunda parte para poner orden. Y aquí está.

Este segundo “DJ-Kicks. The Exclusives” es un disco innecesario y necesario a la vez. La contradicción está en que la gracia de los temas exclusivos consiste en escucharlos dentro del mix o en tenerlos por separado en 12”; así es como reluce más su cualidad exquisita y para minorías, nunca han sido cortes para incluirlos en un misceláneo para escucharlos uno tras otro del tirón, como quien se atraganta a pasteles. Pero cuando nos sale el punto samaritano entonces da pena que muchas de estas alhajas no hayan tenido más continuidad, longevidad o posibilidades de encontrar gente que las consuma con cariño y avidez. De ahí, en realidad, la necesidad del CD: están aquí para que no se pierdan –y, de paso, rascar unos eurillos, que ya sabemos cómo va esto–, y más vale que no se extravíen, porque con el tiempo ha ido subiendo el nivel de la mercancía, que ya es decir.

Esta parte del texto es, necesariamente, una enumeración escaparatista: hay un Four Tet ( “Pockets”) que condensa los beneficios de una IDM lisérgica, del mismo modo en que “Triangle Folds” ( James Holden) perfecciona el minimal trance cósmico. Hay house con vitola espiritual en forma de “Imagination Limitation” (Henrik Schwarz) y synth-pop para modernas firmado por Hot Chip ( “My Piano”), y sobre todo hay diez minutos de mutaciones disco firmadas por The Juan MacLean ( “Feel So Good”) que servirían para tumbar un elefante a golpe de batería cuantizada con más efectividad que el rifle con mirilla del Borbón. Hay una perla de Apparat ( “Sayulita”) y uno de los primeros conatos de experimentar con el funky house por parte de Kode9 ( “You Don’t Wash”), hay un zambombazo dubstep-trance cortesía de Scuba ( “M.A.R.S.”) y un reclinatorio Detroit en el que reposa Motor City Drum Ensemble ( “L.O.V.E.”), una golosina de Gold Panda y el nocturno y embriagador “Fountainhead” de Photek con la voz de Kuru, y de Maya Jane Coles –la última invitada a la serie– no hay nada porque ya no se llegaba a tiempo. Y con todo esto dicho, poco más hay que añadir: da igual si van insertos en cada uno de los mixes, en vinilo, en este CD o en una carpeta con mp3 a baja calidad. Hay que tenerlo y punto pelota.

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