DJ /rupture presents CIAfrica: Clan Des Indigenes Accables Of United States Of Africa DJ /rupture presents CIAfrica: Clan Des Indigenes Accables Of United States Of Africa

Álbumes

CIAfrica CIAfricaDJ /rupture presents CIAfrica: Clan Des Indigenes Accables Of United States Of Africa

6 / 10

DJ /rupture presents CIAfrica: Clan Des Indigenes Accables Of United States Of Africa DUTTY ARTZ

La lluvia de referencias musicales africanas o, en su defecto, africanizadas, es constante desde hace un par de años. Las músicas del mundo siempre copan un espectro del panorama musical en un proceso bastante cíclico; si hace unos años India era tendencia – Punjabi MC, la primera M.I.A. (vale, no es India, pero Sri Lanka está ahí abajo), ciclos de Bollywood en la biblioteca de tu pueblo, tu madre yendo a clases de danza del vientre–, África ha sido la protagonista indiscutible de los últimos años. Si atribuimos estas fluctuaciones al calendario deportivo mundial, estaríamos ante el final de un ciclo, pues el Mundial de Fútbol vendría a significar el punto y final del hype. Basta ya de África, cambiemos a otra cosa. Y esa cosa, si seguimos con el calendario deportivo, seguramente será batucada, samba, traqueteo de nalgas, Cansei de Ser Sexy, reediciones de Jorge Ben y tu madre apuntándose a capoeira. Río de Janeiro 2016. No obstante, si dejamos de lado los oscuros hilos que mueven el COI y la FIFA en lo que a tendencia se refiere y nos ceñimos a lo musical y tangible, quizás este disco sea el principio del fin, el declive de una era –muy corta quizás– brillante y lúcida.

La última referencia de Dutty Artz es de todo menos brillante y lúcida. Es oscura, cortante como la lija, tenebrosa, violenta, desconsoladora. Y no me refiero a la calidad, sino a la actitud. CIAfrica, que es sello y colectivo con base en Abiyán, acoge e intenta exponer a los ojos occidentales un puñado de MCs africanos, la mayoría de ellos de Costa de Marfil. Manusa, Barboza, Prince Abraham o la única fémina del elenco, Nasty, ponen voz a los beats de Green Dog, que viene a ser algo así como el mesías del rap marfileño, además de capo de la etiqueta CIAfrica. En resumidas cuentas, esta gente son los cuatro gatos que empiezan una escena en su ciudad; esa gente que importa, promueve, personaliza y explota un género, con más o menos cariño y/o ganas de hacerse rico y famoso. Los que después serán recordados por las generaciones venideras como “los primeros en”. Pasa en todas partes y a todas horas, pero siempre con resultados diferentes. El dónde y el cuándo determinan el cómo. Y Abiyán en el siglo XXI está lo suficientemente cerca de occidente (tienen rascacielos y un barrio de negocios, lo cual ya debe ser mucho) como para ser conscientes de su subdesarrollo pero lo suficientemente lejos como para no salir de él. En resumidas cuentas, esta gente está bien jodida y está muy enfadada. Y han encontrado en la música la manera de expresar toda esa rabia. “ Muzik, muzik, du libre expression / Muzik, muzik, la bonne expression”, canta Barboza en “ Muzik”, así que a las letras me remito.

Para escuchar este último rescate de DJ/rupture hay que olvidarse del arsenal de ritmos amables, brillantes, coloreados y buenrollistas que nos han llegado últimamente. Nada de Amadou & Mariam, ni de Culoe De Song, ni los también marfileños Magic System, ni de Shangaan Electro; como mucho “Township Funk” de Mujava por parquedad en la producción y ese aire desolador de la melodía. Las producciones de CIAfrica son así, pero en clave hibridada entre hip hop y dancehall. Parcas, esqueléticas, apocalípticas y apoyadas en la bajas frecuencias. La distorsión se extiende por los bombos, por los efectos y por las voces; las cajas se deben a la herencia militarista, los escuetos detalles que se añaden huelen a armamentística láser, a fusiles de asalto recargándose y a apocalipsis retrofuturista. Salvo en “ Guetto Players” e “ Imagine”, cuyos coros suavizan el discurso, el resto del álbum parece conducir al colapso nuclear y al consecuente fin del mundo. El discurso de los MCs tampoco es mucho más alentador. Corrupción gubernamental, aspiraciones democráticas, tráfico de drogas con la musicalidad de la lírica francesa o, lo que es lo mismo, cómo conseguir que el francés suene a alemán: rapeando. La palma al mejor flow se la lleva Nasty que, sin dejar de resultar igual de caústica que sus colegas, demuestra dominar el ritmo tanto en francés ( “J’Reste Une Hard”) como en inglés (“ Cash”).

Quizás esta oleada de música africana y africanizada nos ha expuesto demasiado a su cara más alegre y divertida. Al fin y al cabo, para vender lo que sea siempre te piden una sonrisa. O quizás el primer mundo ya tuvo su momento para el hardcore rap y las rimas reivindicativas, que han sido la temática reinante en el nacimiento de escenas locales. Aquí hay una escena naciendo, lo cual es loable y gratificante, pero difícilmente nos podemos sentir identificados con lo que cuentan estos artistas. Se nos ha pasado el arroz para el rollo hardcore. Crucemos los dedos para que esta escena crezca, madure y evolucione, algo que no ocurrirá sin este tipo de recopilatorios. Por eso la iniciativa y la voluntad tienen un diez; pero el disco tiene un aprobado alto.

Mónica Franco

DA007 DJ /rupture presents CIAfrica by Dutty Artz

Tags:

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar