Cutting The Edge Cutting The Edge

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Chicks on Speed Chicks on SpeedCutting The Edge

6.6 / 10

Chicks on Speed  Cutting The Edge CHICKS ON SPEED RECORDS

Esos culos inquietos que conocemos como Chicks on Speed tanto pueden exponer en el Pompidou como sacarse de la chistera algunos de los himnos electrónicos más bizarros –a la vez que retro– que un servidor recuerda en su perturbada mente. Después de la espantá de Kiki Moorse, el renovado dúo, como si de una comuna repleta de artys se tratara, vuelve a poner patas arribas los clichés electrónicos en “Cutting The Edge”, acercándose peligrosamente a una sonoridad más pop de lo que nos tenían acostumbrados.

Con unas pretensiones megalómanas (si no, no se entiende que se hayan atrevido a publicar un doble compacto, con todo lo que ello supone) y un gusto cuanto menos ecléctico donde tiene cabida desde el remix bakala que Chistopher Just –el vienés es uno de los productores al mando del presente álbum– firma de “Art Rules” hasta el chicle pop sesentero en “Buzz”, lo que queda más que claro es que las Chicks tienen un ácido sentido del humor que, obviamente, seguirá causando estragos entre los centenares de detractores que siguen sin tomarse en serio a este pack de riot grrrls agitadoras de minorías.

Después de animarnos a sacar la vena creativa que todos llevamos dentro en esas dos autoparodias del mundo del arte que representan la electro-marciana “Extended Paintbrush” y ese deje a lo “Axel F” estrictamente ochentas que supone “Art Rules”, el inconfundible Fred Schneider (de The B-52’s) se vio más que obligado, vía Skype –no debemos olvidar que a Melissa Logan y Alex Murray-Leslie les gustan más las nuevas tecnologías que a un tonto un chupa-chups–, a colaborar en un tema que le iba como anillo al dedo, “Vibrator”. “Sex In Der Stadt” –inspirado en el tema que, allá por inicios de los ochenta, firmaron Hotel Morphila Orchester– da paso a “Strip Song”, decadencia cabaretera que en un abrir y cerrar de ojos pasa a convertirse en un tema anti-pop se mire por donde se mire que, ya en el segundo CD, nos invita cual episodio de Bricomanía a la autoconstrucción de una guitarra con taconazos semejante a los Objekt Instruments (su nombre lo dice todo) que desde hace unos meses exponen en diversas galerías y explotan de lo lindo en sus últimas performances musicadas.

“Super Surfer Girl” –nacida de la unión entre estas enfant terribles del electroclash junto con los diseños de la firma Insight– seguramente habría hecho que el mismísimo Brian Wilson haya vuelto a pasarse a los psicotrópicos de antaño. Aunque la peor parada de todo este asunto ha sido la propia Kiki Moorse, que a pesar de contar en los créditos como co-autora de la gran mayoría de las veintitrés canciones que componen en total el álbum –contabilizando sus numerosos interludios–, sus amigas (léase entre líneas) le dedican junto al polifacético Fassbinder, maliciosamente, esa declaración de intenciones llamada “Black And White Diva” poco antes de hacer su propia reinterpretación del “Ancestors” de Björk en “Scream Song”. Mientras la islandesa sacaba toda la voz erótico-gutural que llevaba dentro, ellas se limitan a chirriar durante tres minutos antes de la orgía de experimentación sonora de 8bits que es “Instrometalized”, la delicadamente perturbadora “Sarah Baker Makes Partying Into Art” y ese collage existencialista del universo de los rock stars que da título al álbum.

Posiblemente, les hubiera salido un producto más que resultón si hubieran recortado drásticamente el tracklist. Si ya resulta un trabajo de chinos firmar diez cortes cuanto menos defendibles en los tiempos que corren, ya pueden llegar a imaginarse que las idas de olla con las que nos tienen acostumbrados se cuentan por decenas en esta ocasión. Al fin y al cabo, Chicks on Speed son un todo que engloba no solamente música, sino un sinfín de disciplinas que encuentran en el directo su baza más sorprendente e innovadora. Transgresoras, polémicas, irónicas, simplemente chifladas… Se les puede colgar numerosas etiquetas pero nunca nos podrán causar indiferencia. Lo cual no deja de ser todo un logro.

Sergio del Amo

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