Cut The World Cut The World

Álbumes

Antony & The Johnsons Antony & The JohnsonsCut The World

7.3 / 10

En álbum lo ha llegado a disimular un poco agudizando el intimismo, pero cuando ha tocado sus canciones en directo, Antony Hegarty siempre ha demostrado una decidida ambición filarmónica. The Johnsons, con tanta riqueza de cuerdas, no es una mera banda de acompañamiento; es una especie de sinfonietta suntuosa compuesta por músicos muy capaces que saben leer solfeo y que cuentan con una sólida formación clásica; en algunos casos, como el de la violonchelista Julia Kent, han desarrollado carreras al margen de la banda donde el enfoque musical está absolutamente alejado del pop y la balada trágica, y orientado por completo a la música clásica de hoy. Por eso, tarde o temprano tenía que suceder algo como “Cut The World”, un disco en el que Antony, por fin, se rodea de una orquesta lujosa y profesional para vestir de nuevo, con telas largas y suntuosas, algunas de sus mejores canciones. Todavía no ha llegado el momento en que componga directamente para orquesta, o que las nuevas canciones que componga las haga en vistas a arreglarlas con un mar de violines, pero el primer paso ya está dado. Del ensemble coqueto de los conciertos a la desmesura sinfónica.

Este álbum nace a partir de un accidente, o mejor dicho de aprovechar una oportunidad al vuelo: Antony recibió la oferta de dar dos conciertos en Copenhague en un espacio tan respetado como el DK Concert Hall –que es como si aquí tocara en el Teatro Real de Madrid, que en realidad ya lo hizo cuando se estrenó la ópera “The Life And Death Of Marina Abramovich” a principios de año, de donde sale, precisamente, “Cut The World”, la única pieza inédita del lote–, y con el pleno apoyo de la National Chamber Orchestra de Dinamarca, plenamente dispuesta a tocar las partituras que iban a envolver canciones como “Cripple And The Starfish” o “Another World” en mareas de cuerdas de aliento mahleriano. Sabíamos que era uno de los sueños de Antony, dar ese paso, sobre todo después de haberse rodeado en todos estos años de la vanguardia pop –colaboraciones con Björk en “Volta”, con Nico Muhly en “Speaks Volumes”, con Laurie Anderson en “Homeland”, con Oneohtrix Point Never” en “Returnal”, etc.– y comprender que debía llevar su repertorio a ese terreno.

“Cut The World” es un disco en directo pero con el público respetuosamente escondido –sólo se le oye aplaudir al final y reír en “Future Feminism”, un speech de siete minutos, delirante y tierno, en el que Antony mezcla sus opiniones sobre el budismo y su encuentro con el Dalai Lama con sus experiencias transexuales; tiene dotes tanto de conferenciante como de as de la stand-up comedy–, y la ausencia de aplausos entre canción y canción le resta un punto de autenticidad a la grabación, aunque da esa sensación de repertorio íntegro, un ciclo que se debe escuchar entero y celebrarlo al acabar. Sin embargo, este control del ruido sobrante, por decirlo así, permite que la escucha privada sea más rica y que nos podamos concentrar, no en las canciones –quien haya seguido a Antony conoce perfectamente “Twilight”, “The Crying Light” o “I Fell In Love With A Dead Boy”–, sino los arreglos. “Cut The World” es un disco de arreglos, de arreglos magníficos en el que el piano, cuando aparece, está para subrayar un relato maravilloso en base a violines que flotan como una nave en el agua – “Rapture” y “Epilepsy Is Dancing” tienen un aire cinematográfico, desnudo, pero te vas a “Another World” y es como una orquestación ambiental –un adagio de Mahler, sin tanta complejidad ni deriva, lógicamente–, y esa quietud, interrumpida de vez en cuando por un crescendo majestuoso, es la que otorga a estas canciones un clima especial. Arreglos, por cierto, escritos por Nico Muhly, Maxim Moston, Rob Moose y William Basinski, que parece que ya están orbitando alrededor de Antony como posibles colaboradores de futuro. Porque resuelto el trámite del disco-de-versiones-con-orquesta que es “Cut The World”, ahora llega la prueba de fuego, la de un nuevo disco completo de canciones originales y ropajes clásicos. Al menos, es más probable que ocurra eso antes que un disco de stand-up comedy con chistes sobre travestis, aunque esto otro tampoco estaría tan mal.

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