Cults Cults

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8.1 / 10

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COLUMBIA

Como en muchas bonitas historias de amor, el destino cobró una especial importancia para que Brian Oblivion y Madeline Follin se conociesen. Ella se encontraba en ese preciso instante en San Diego, la ciudad de adopción de él, viendo un concierto junto a un amigo mutuo. Por una extraña razón que aún no ha trascendido, muchas de las pertenencias de la chica estaban en San Francisco, y él se ofreció a llevarla en coche hasta ahí. Y en las más de ocho horas que hay de camino entre ambas ciudades surgió su segundo nexo con la música: se pusieron a escuchar sus respectivos iPods. Y sonó Jay-Z, Justin Timberlake y premonitorias canciones de Lesley Gore. Y así, sin que nadie se lo esperase, surgió una relación romántica que a día de hoy aún dura y de la cual, a la vez, nació Cults una vez se establecieron en Nueva York para estudiar cine.

Después de varios sencillos que les han convertido en uno de los grupos más prometedores del momento, llega ahora su disco de debut. Corren ríos de tintas en la blogosfera sobre esta adorable pareja y desde su actuación en el SXSW todos los promotores se los rifan. Su música echa la mirada atrás a los años sesenta, al pop dulzón, a las girl-groups, incluso al soul. Pero sus letras no son ni mucho menos empalagosas como otras bandas que han surgido recientemente y con mismas coordenadas musicales (Best Coast y Tennis, por citar a algunas). Hablan de corazones rotos y de abuso de sustanciales ilegales. Y como su nombre indica, sienten una especial fascinación por las sectas. De ahí que se incluya un sample de Jim Jones (ya sabéis, el ideólogo de la masacre de Jonestown) en “Go Outside”.

Su disco de debut, de título homónimo, empieza valientemente con la mejor canción que han publicado: “Abducted”. Un tema que auguramos que desde ya se convertirá en uno de los más escuchados de este verano que está a la vuelta de la esquina. Tardó en aparecer el Brian vocalista tras unos sencillos en los que sólo se lucía Madeline, pero de qué manera lo ha acabado haciendo. Unos juegos vocales que enamorarán a todo el mundo. Una factura musical aparentemente inocente, pero que comentábamos, contiene letras que hablan del desamor: “He tore me apart cause I really loved him / He took my heart away and left me to bleed out bleed out”. Una dulzura y espíritu naïf que se acentúa con el uso de instrumentos como el xilófono y el glockenspiel en temas como “Go Outside” y “Oh My God” que, al mismo tiempo, les dan un tono añejo, sin olvidarse de técnicas de más actualidad como la distorsión de guitarras que suena en otros temas.

En “Never Saw The Point” se acercan a The Shangri-las; en “Most Wanted” optan por ese doo-wop que tanto les gusta y que elevan a la máxima potencia en “You Know What I Mean”, una balada con reminiscencias a los Righteous Brothers; “Bumper” demuestra que tienen la lección de The Supremes bien aprendida; las bases del principio de “Walk At Night” recuerdan a las de otros nostálgicos, Saint Etienne; y “Rave On” insiste en esas baladas que antes de que apareciese los neoyorquinos sirvieron de inspiración a Angelo Badalamenti. Y, como en “Abducted”, la voz de Brian es un plus. Como habréis intuido, éste es un disco de melodías, idóneo para aprenderse al dedillo los estribillos, cantarlos en la ducha, y por supuesto, para no parar de bailar hasta la extenuación. Bienvenidos a la secta Cults.

Álvaro García Montoliu

“Go Outside”

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