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7.3 / 10

Es ponerse “Cuatricromía” y volver a amistarse con dos iconos que ya dábamos por perdidos. La vulgaridad creativa se había apoderado desde hace años de Alaska y Nacho Canut, sobre todo desde que decidieron contar con sus admirados Sigue Sigue Sputnik en la producción de aquellos fallidos “El Extraño Viaje” (2006) y “Absolutamente” (2009), encasillados en un sonido sin clase que transformó a la pareja en una mala parodia de sí misma. La sombra de las Nancys Rubias, enchufados por decreto en todos sus directos vía playback, tampoco es que les ayudara demasiado. De modo que con las expectativas por los suelos, la gratísima sorpresa con la que uno se encuentra en este de baile de máscaras compuesto por cuatro EPs (lanzados del tirón en una caja, no como aquella trilogía de “Un Día Cualquiera en Vulcano” que se dilató de 1992 a 1995) es encontrarse con una colección de nuevos temas que nos devuelven a los mejores Fangoria de los últimos diez años.

La premisa es fácil: cuatro EPs, cuatro canciones en cada uno que responden a un género determinado (aun estando bien hilados entre sí) y cuatro productores distintos para cada uno. Como era de esperar, después de la buena acogida que ha recibido ese nuevo himno de vodevil a lo Pet Shop Boys que es “Dramas y Comedias”, el disco ‘Cyan’, el más puramente pop a cargo de Guille Milkyway, aúna esa faceta fangoriana de la astracanada bailable: explota en una divertidísima bomba de mamarracherío de calidad que tanto toma el post-raphaelismo a lo Camela (esa “Desfachatez” destinada a acabar siendo single tarde o temprano) y la música disco recauchutada de violines de pega a lo “Más Es Más” (“Para Volver a Empezar”) como principales aliados. Milkyway maneja con pulso firme, y sin necesidad alguna de caer en los clichés sobreproducidos de La Casa Azul, salvo en el single de presentación: los suyos son los dardos más inmediatos del álbum.

El disco ‘Magenta’, a priori destinado a aglutinar los números más rockeros, ofrece una de cal y otra de arena por parte de Sigue Sigue Sputnik. Más allá de las insulsas “Caprichos de Un Corazón Estrafalario” (que suena a descarte de las Nancys Rubias) o “Viaje a Ninguna Parte”, habría que destacar en positivo ese drama cósmico titulado “Tormenta Solar Perfecta” que invoca a los mejores hits de Dinarama, o “Rendez-vous Espacial”, una pieza co-escrita por el propio Milkyway que, vocoder a lo Genís mediante, podría convertirse en una favorita de sus inminentes directos. Puede que Sigue Sigue Sputnik sean uno de los personajes más odiados en los últimos años por los fans de Nacho y Alaska, pero al menos han aprovechado esta ocasión para desquitarse en parte el sambenito de destructores que hasta ahora les precedía.

Los Pilotos (o lo que viene siendo lo mismo, Florent y Banin de Los Planetas) son los encargados del apartado más electrónico del EP ‘Amarillo’. Prescindiendo del carácter más petardo del dúo junto al último y gótico cuarto EP, el ‘Negro’, producido por el que fuera guitarrista a finales de los ochenta de Siouxsie & The Banshees, John Klein, estos ocho temas restantes les sirven a Fangoria para alejarse de la radiofórmula que durante estos años tan fielmente les ha seguido los pasos y retomar parte de la postura alternativa que reavivaron en los noventa. Del primer lote sobresalen con fuerza “Peligros” (¿“Los planetas brillan como el sol con su luz” no debe tomarse como un homenaje a sus productores?) y “Un Robot No Cree En Dios”, pese a ahogarse en la sobreadjetivación fangoriana y ese manido tema en su discografía del humanoide sentido. Y en cuanto a las últimas cuatro canciones del maratoniano disco, las correspondientes a Klein, mantienen notablemente el nivel gracias a aciertos melodramáticos machacones como “Lo Tuyo No Es Normal” o ese cierre perfecto de “Cuatro Colores” que haría las delicias de la Mónica Naranjo que en su tiempo libre se disfraza de heroína ‘darks’.

Petardeo, glam rock cañí, toques electrónicos como los de antaño y aparente cuero que, acercándose, resulta ser polipiel. “Cuatricromía” convence no sólo por contener un buen arsenal de hits (y contados números de relleno), sino también por explorar varias de las facetas que han hecho de Fangoria un icono en España de la telenovela venezolana musical durante décadas. Atendiendo a lo extenso de su tracklist y su difícil digestión de golpe, partimos de la base de que con las escuchas tendremos nuevas favoritas y aquellas que en un primer momento nos entraron sin necesidad de vaselina acabaran desapareciendo progresivamente de nuestras listas de reproducción. Pero lo más importante es indiscutible: ¿cuántos años hacía que no apetecía engullir a largo plazo uno de sus discos?

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