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Free the Robots Free the RobotsCtrl Alt Delete

9 / 10

Free the Robots  Ctrl Alt Delete ALPHA PUP

Quién nos diría hace quince años, cuando el sonido west coast era el runrún de un low rider, el chirriar de un chasis saltarín, el chasquido de un mechero quemando chronic y el tránsito intestinal de George Clinton, que las calles de Los Ángeles serían la zona cero del espasmo más futurista que ha vivido el hip hop americano en eones. Después de hacer incontables “calçotadas” electrónicas en directo en Low End Theory, iglesia del freakbeat angelino a la que van rezar chungos como Martyn, FlyLo, Nosaj Thing y The Gaslamp Killer –colega de perrerías de nuestro hombre, con el que llegó a compartir el EP “The Killer Robots”–, y tras generar un street buzz ensordecedor entre los cada vez más amplios círculos de adeptos a la nueva psicodelia californiana, el esperadísimo LP de Free the Robots para Alpha Pup Records (fanfarria) cae sobre nuestros pescuezos con la fuerza de las collejas más rabiosas e inesperadas. Y, joder, cómo pica.

Manos suspendidas sobre una marmita burbujeante, túnica negra, pentagrama pintado en el piso, barba de anacoreta, ojos en blanco: Chris Alfaro –nada que ver con Chumari– es el alquimista satánico más en forma de la franja californiana. En sus manos, el wonky, el hip hop y el jazz se transforman en una aleación contaminante de efecto psicoactivo que va mucho más allá de los bosquejos que el tipo nos ofreció en sus trabajos primerizos. Hay en este songlist un afán por trascender los esquemas clásicos del beat instrumental con sample de jazz y cargar las tintas a base copos de bajo inflados, digitalismos enloquecidos, sintetizadores comprados en Toys’r’Us y nuevas reinterpretaciones del legado de Croydon – “Mental Universe” lleva el dubstep a un nuevo plano dimensional, vaya temazo, joder– al estilo cali. Es decir, con un despiporre de psicodelia, gorduras rítmicas y hip hop avanzado que deja flemón.

En una entrevista para Deftune, nuestro héroe aseguraba que sus tres máximas influencias son Portishead –que me crucifiquen los romanos si “Wandering Gipsy” no huele a popper bristoliano–, DJ Shadow y Prefuse 73. Con estos amarraderos, el lector podrá hacerse una idea de por dónde van los tiros, no sin antes añadir a la receta un poco de funk psicodélico, horrorcore, dubstep, 8-bit – “Select/Start” es música de videojuegos pura y dura mezclada con illbient fantasmagórico- y ramalazos triposos–. “Ctrl Alt Delete” es una hidra en posición de ataque. Hay algo en esta colección de beats que resulta amenazante y nos mantiene en hierática tensión, como si el más mínimo movimiento disparara la cólera asesina del monstruo sobre nuestros indefensos cuerpecitos. Lo mejor de todo este tinglado es que, cuando parece que ya no puede romper más hímenes, el tipo llega armado con una monstruosidad disfrazada de nana de nombre “Voices” y extrae de su probeta una pieza emo fabricada con melodías lacrimógenas en 8-Bit; como si Donkey Kong se hubiera comido los plátanos con farlopa de Lidl y asistiéramos a su funeral en una GameBoy antigua. Igual de extravagante y asombrosa resulta “Granite Rock”: Mr Scruff, Hudson Mohawke y J. Dilla metidos en la misma sauna. También cuando apuesta por pasajes más rockistas, como en los parches de distorsión y batería heavy de “Global Warning”, Alfaro alcanza momentos de trance casi chamánicos.

Sólo me sobra la improvisación de “The Eye”, con el pesado de Ikey Owens ( The Mars Volta) haciendo el panoli. Nada más. El resto del álbum propone una escucha en constante estado de asombro y trasmite la sensación de estar ante algo muy, muy grande. Esto es el sonido que debería tener el auténtico hip hop del futuro. Después de escuchar las oscilaciones electrónicas de “Orion’s Belt Buckle”, el punteado caleidoscópico de guitarra de “Jupiter” o el recital de producción de “Sci-Fidelity” (¡esos pianos, por favor!), uno sólo puede decir que “Ctrl Alt Delete” es tan y tan bueno que acojona; es el disco más Low End Theory hasta la fecha, el culmen artístico de un movimiento que ya tiene nuevo diácono y que, a partir de este álbum, seguramente deberá reinventarse. Y no os hagáis los sorprendidos: sabéis de sobra que lo que veis entre mis piernas se llama erección.

Óscar Broc

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