Crimson/Red Crimson/Red Top

Álbumes

Prefab Sprout Prefab SproutCrimson/Red

8.2 / 10

Ajeno a cualquier coyuntura y encerrado en una burbuja que le protege del mundo exterior, el ideólogo de Prefab Sprout se resiste a sucumbir al olvido. Sufre de sordera y ceguera severas, pero lucha día a día contra la pérdida de los sentidos, engrandeciendo cada vez más una leyenda en la que el tiempo no parece una coordenada decisiva. Tras intentar combatir el tedio del pop en el excelso “Let’s Change the World with Music” (2009), Paddy McAloon regresa a la actualidad musical con un disco tan atemporal y límpido como aquel. Un disco que se abre urgente con un tema sobre el mejor ladrón de joyas del mundo (¿él?) mientras suenan ambulancias de fondo y que, como “One Day I’m Going to Soar” de Dexys el año pasado o el fabuloso “New” de Paul McCartney esta misma semana, nos recuerda que aún existen incunables abuelos con capacidad suficiente para revalidar el carácter eterno de la mejor música pop.

“Crimson/Red”, que se presenta como encantado por una varita mágica que lo trajese de otra dimensión, ha sido tocado, grabado y producido en su totalidad por McAloon con la única ayuda de su antigua Atari. Al igual que ocurría en “Let’s Change the World with Music” (resucitado de entre sus archivos, recordemos, al estilo del “Smile” de Brian Wilson), también se recuperan tesoros inéditos como “The Old Magician” o “Grief Built the Taj Mahal”, escritas hace 16 años. En general, el repertorio al completo transmite la sensación de no adscribirse a ningún momento musical en particular, o lo que es lo mismo, de pertenecer a todos, y el hecho de que el álbum se filtrase hace meses con título, mezcla y portada diferentes sólo reafirma su maleabilidad, su condición de colección de canciones llegadas de un limbo en el que hubieran estado flotando hasta ser definitivamente rescatadas.

Todas en este disco maravilloso tienen la ligereza y la hermosura inherentes al arte de McAloon, ese lustre inmaculado que barniza cada uno de sus componentes –armonías, melodías, letras, voces, arreglos– y que, unido al carácter deliberadamente prefabricado hace parecer a temas como la espléndida “Adolescence” (donde la adolescencia es “una moto psicodélica que estrellas diez veces por día”) o “Mysterious” composiciones aún más evanescentes y aéreas de lo que son. “Crimson/Red” nos recuerda que la mediocridad no es una opción en McAloon y que su sofisticación envejece como la solera de los mejores vinos. Ensalza sus constantes estilísticas y no sólo las sonoras: además del olfato melódico de sabueso y de los juegos vocales de fantasía, el songwriting, brillante cual capa de seda, entronca con su lírica más joven y excitada. Aquella en la que temas donde los sueños se desvanecen como “The Dreamer” no pueden hacer frente al grave tono de “Devil Came a Calling”. Aquella en la que los carrillos enrojecidos del primer amor se enfrentan a las huellas de la senectud.

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