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Greg Wilson Greg WilsonCredit To The Edit Vol. 2

8.3 / 10

Greg Wilson  Credit To The Edit Vol. 2 TIRK

El otro día no sé a quién le decía por Facebook que Greg Wilson es a la electrónica de baile lo que el galés Ryan Giggs al fútbol contemporáneo. El DJ de Liverpool que más ha hecho por el clubbing de Manchester personifica la veterania, el saber estar, la elegancia y la clase del profesional avezado. Giggs lo mismo. Por causas de la edad corre lo justo, pero sabe siempre hacia donde. Y si hay que recular se recula y aquí no pasa nada. Greg Wilson es igual. Es obvio que no empezará a pinchar dubplates de dubstep porque no es su misión en este mundo. Pero si tiene que alicatar un cuarto de baño que amenaza ruina lo hará como él sabe hacerlo. El británico vuelve a pinchar y editar desde hace cinco años para dejar constancia de que hubo un tiempo en este mundo en el que las cosas se hacían de manera diferente. Aparatosamente diferentes. A la vieja usanza, como los artesanos de toda la vida. ¿Quién no se acuerda de aquel kit con patinador y libro que entregaba el “Max Mix 4” en su versión de invierno? Aquello era el Quimicefa de los primeros sampleadores adolescentes de finales de los 80. El poder de la cinta que se podía cortar y sonaba. El último formato sonoro maleable de uso doméstico de la era moderna.

Desde hace unos cinco años, Greg Wilson no ha dudado en cargar por los aeropuertos con todo ese Cinema Paradiso a cuestas. Vive una segunda juventud poniéndose el re-edit por montera en un momento en el que la espeleología musical está tan en boga. Sin ir más lejos, el sello Tirk se ha puesto las botas con él, y sellos de jóvenes nerds con rostro avejentado de tanto mirar estanterías como Rvng Intl no han dudado en llamarle para el volumen siete de su serie de recopilatorios. A gente tan, a priori, alejada de su discurso como Ralph Lawson se le ocurrió la idea de que Mr. Wilson se encargara de darle lustre a la algo ajada discografía de 20:20 Vision –sigue sin tomar rumbo preciso y alentador este sello desde que se fue el cerebro Carl Finlow– con un mix que daba gozo escucharlo de cabo a rabo. “Limpiar y dar esplendor”, esa parece ser la máxima de este ex residente de las noches negras del The Haçienda al que hace poco le dio por sacar sus bobinas del fondo del armario y volver a ponerse a pinchar.

Hace dos años debutó en esta su nueva era en el Powder Room de la barcelonesa sala Apolo para oficiar un megamix de greatest hits de electrofunk, que es a lo que el amigo le daba hace más de veinte años. En visitas más recientes sus sesiones han sido algo más variadas, con acercamientos al disco, por ejemplo. “Si no llevara las cintas no estaríamos ante una sesión de Greg Wilson. Mis performances son algo así como un cruce de sensibilidades entre el presente y el futuro. El sonido que sale de la cinta es completamente aleatorio y no planeo qué sonido va a solaparse con el track en cuestión. Todo ese material lo tengo en cinta y creo que su medio natural son las bobinas”, decía por entonces este caballero inglés. Greg Wilson es ejemplo además del DJ que, a finales de los 80, escuchaba sesiones variadas de ese cajón de sastre que se llamaría algo así como “música de discoteca” –aquello era antes de que las discotecas se convirtieran en clubs y empezaran a salir tantas etiquetas y todas esas cosas que hemos acabado por estropear los medios de comunicación y los especialistas. Esta segunda selección de Wilson editada en CD, que da lustre a la referencia número cincuenta del sello londinense Tirk, tira de aquí y de allí de una manera algo dispersa, pero en realidad recogiendo el espíritu de una época. El DJ selecciona y re-edita con tino y esmero algunos himnos disco, house y electro nuevos junto con varios clásicos que sonaban en la época del The Haçienda como “Voodoo Ray” (A Guy Called Gerald), “Dirty Talk” (Klein & MBO), “Messages” (Orchestral Manoeuvres In The Dark) y demás piezas embrionarias de escenas o subgéneros variados que conviene que tenerlas alargardas y retocadas por Greg Wilson, porque nunca están de más en esas fiestas caseras que abundan mucho ahora que hay crisis y la gente practica el cocooning. Wilson es ese tío lejano que aunque no veas todos los meses reconforta saber que aún sigue pensando en ti.

David Puente

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