Covered Covered

Álbumes

Macy Gray Macy GrayCovered

5.4 / 10

Cuando la plebe se ha olvidado de tu existencia y tu candidatura como nueva diva del neo-soul ya forma parte de la letra pequeña de los libros de Historia, el atreverse a firmar un disco de versiones sólo puede interpretarse como un ejercicio de vagancia compositiva. Seamos realistas, Macy Gracy lo fue todo con “The Id” (Epic Records, 2001), con su voz nasal y aquel baladón de teleserie de domingo por la tarde tarde que incluía llamado “I Try”, pero desde entonces la de Ohio nunca más ha vuelto a llamar mucho más nuestra atención. Llegados a este 2012, y con tal de incrementar su target de feligreses, la estadounidense ha decidido reunir en un mismo álbum aquellas canciones que durante las últimas décadas han calado con mayor hondura en su cardado capilar. No obstante, lejos de centrarse en los sobados standards que proliferan en las cubetas de novedades para el cliente adulto durante Navidad, Gray ha decidido reunir en un divertidísimo mejunje a Metallica, a Yeah Yeah Yeahs y Arcade Fire. Da miedo, ¿verdad?

“Covered” es un ‘what the fuck’ en toda regla, con momentos hilarantes (al igual que sus numerosos interludios). Un ejemplo donde se puede comprobar la magnitud de la tragicomedia está en la reinterpretación del “Maps” de Yeah Yeah Yeahs: producida por su peor enemigo, a medida que el tema avanza el tempo se hiperactiviza hasta hacernos explotar la cabeza. Tras la aspirina de rigor, vuelve a caer en el topicazo de entonar “Creep” de Radiohead (¿y ya van?) con un órgano eclesiástico que se encontró en la feria y quedándose a medio gas en ese momento en el que del ojo vago de Thom Yorke brota épica a borbotones. Lo mismo ocurre con “Nothing Else Matters”: se empeña en sonar en los bares de moteros sin predicar con la causa rockera, y por eso el cover está muy por debajo de los que los ciudadanos anónimos y aburridos cuelgan en Youtube en pleno ataque de egolatría.

Aunque Gray esté predestinada a acabar en los escenarios de Las Vegas –“Covered” es un artefacto pasado de vueltas, con un sonido que nos teletransporta a la caspa de los 90s–, pero es justo decir que también aguanta el tipo a su manera cuando los temas acaban teñidos de R&B y soul, como acontece en “Love Lockdown” (la pieza con la que Kanye West rindió tributo a Nina Simone en el vocoderizado “808s & Heartbreak”), dancehall porreta ( “Smoke Two Joints”, de Sublime) o introduce pinceladas gospel a la pluscuamperfacta “Wake Up” de Arcade Fire. Nos hemos pegado unas buenas risas escuchando el disco, sí, pero se agradece que Gray se ponga el mundo por peineta y se atreva (con errores incluidos) a adentrarse en terrenos a los que no ha sido nunca invitada.

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