I Could Not Love You More I Could Not Love You More

Álbumes

Rameses III Rameses IIII Could Not Love You More

8.3 / 10

Rameses III  I Could Not Love You More TYPE

Con un nombre como el que ha escogido para sus andanzas, Rameses III, no es difícil deducir que este trío londinense debe mantener en su música una relación notable con la rama más contemplativa y sideral del krautrock, con esa psicodelia en baja velocidad que alumbraron Ash Ra Tempel y sus distintas escisiones allá por los primeros setenta. Es una sensación que se hace más evidente cuando uno echa un vistazo a su particular formación, dos guitarristas y un teclista (que además profesa un amor nada disimulado por los sintes modulares), o al descubrir que en su penúltimo disco, “ Basilica” ( Important, 2008), dejaron que jovenzuelos afectos al drone analógico, como Neil Campbell ( Vibracathedral Orchestra, Astral Social Club), Keith Berry o Gregg Kowalsky, remezclaran (o mejor dicho, licuaran) una selección de sus temas. Más aún: cualquiera que haya escuchado el segundo compacto que incluye “Basilica”, y que contiene un puñado de piezas grabadas en directo, habrá detectado influencias del Brian Eno más planeador (el que diseñaba volutas sintéticas para arropar las guitarras de Robert Fripp y los desvaríos de Harmonia) y, sobre todo, de Manuel Göttsching, ese tipo que abrió definitivamente las puertas del ambient a las guitarras cuando se inventó el inmenso “E2-E4” en 1984. Influencias, ya lo ven, que están fuertemente enraizadas en décadas pasadas, tanto a un nivel semántico como ideológico. De hecho, sólo el uso de grabaciones de campo (ligeramente) procesadas y de algunos elementos en bucle, parece sugerir que estos tipos son conscientes de que los ordenadores también existen, y que además están dispuestos a utilizarlos.

Grabado esta vez en estudio, “I Could Not Love You More” es el sexto disco de la banda (cuyo catálogo incrementan un buen puñado de singles y EPs), y también el que presenta un tono más pastoral y bucólico. Tono que casa a la perfección con la portada del disco, por cierto, y que tiene mucho que ver con el papel protagonista que adquieren las grabaciones de campo: prácticamente en todas los temas aparecen sonidos de ambiente, de naturaleza relajada y casual, que no sólo aportan una dimensión nostálgica y evocadora a la escucha, sino que también dirigen la construcción misma de la música. De una música que parece, más que tocada, esculpida mediante golpes suaves, como siguiendo la cadencia de esos murmullos lejanos. El corte que abre el disco, “We Shall Never Sing Of Sorrow”, es un buen ejemplo de esto: comienza enroscando delicados mantras de guitarra alrededor de un monótono coro de voces, una suma de elementos que va construyendo poco a poco un drone, repleto de ecos y reflejos, que de repente estalla con la irrupción de un cálido melotrón (muy Becalmed, ya que hablamos de tito Eno). Es una estrategia que se repite a lo largo del disco, en la majestuosa “Cloud Kings” (un título perfecto, por cierto) y el cautivador binomio “I Could Not Love You More” / “All Shall Be Well” (emotivo hasta decir basta), y que se alterna con otras piezas de carácter más íntimo ( “Across The Lake Is Where My Heart Shines”, “The Kindness In Letting Go”), que ceden el protagonismo a las guitarras acústicas, o se dejan arrastrar por un folk vaporoso ( “No Water, No Moon”), en el que brillan instrumentos como el banjo o la steel guitar, inusuales dentro de un contexto ambiental. Una suma de factores, en fin, que convierte a “I Could Not Love You More” en uno de los mejores discos de drones que ha dejado la temporada. La prueba palpable de que la novedad absoluta no es siempre el mejor camino hacia la excelencia.

Vidal Romero

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