Cosmogramma: Alt Takes Cosmogramma: Alt Takes

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Flying Lotus Flying LotusCosmogramma: Alt Takes

7 / 10

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Hay un dicho que reza: es de bien nacido ser agradecido. Pues Flying Lotus es un ser muy bien nacido, porque agradecido lo es un rato. Al menos con todos aquellos que decidieron comprar “Cosmogramma” y no acudieron a la diosa Descarga para salirse con la suya y hacerse con el álbum de estraperlo. La cosa es muy sencilla, el beatmaker de Los Ángeles tiene sobre el tapete varias tomas alternativas, piezas descartadas e incluso algún que otro remix; parches sonoros de enorme belleza que utiliza para compensar a los fieles más fieles. FlyLo opta, pues, por darle un beso en la nuca a los que hicieron la inversión, regalándoles “solo” a ellos estos nueve tracks con un sistema harto ingenioso: te vas a al link http://flying-lotus.com/trigger, conectas tu Webcam, pones la carátula de “Cosmogramma” delante y, a través de unas técnicas de reconocimiento que escapan a mi comprensión de homínido prehistórico, el sistema te acepta como uno de los poseedores del álbum y te permite acceder al “Alt Takes” que nos ocupa. La teoría es bonita e incluso lógica (los que pagan merecen un trato preferencial), pero en realidad se queda en una declaración de buenas intenciones, pues no resulta nada difícil dar ya con el artefacto en internet. Vamos, que a pesar de ser un regalo para sufridos compradores, ya está al alcance de listillos, pillos pícaros u otros afiliados a la cultura del gratis. Pena de pocos, alegría de muchos. Así están las cosas.

Dicho esto, lo que nos ofrece “Alt Takes” no es más que un jugoso epílogo –jugoso, pero epílogo al fin y al cabo– para una de las lecciones más arrebatadoras de avantgarde hip hop de los últimos años. Si algo está claro es que el universo de jazz psicodélico y soul experimental de “Cosmogramma” es tan basto y embriagador que nunca está de más una exploración adicional por sus confines, por muy lejanos que estén de la sopa de gases de la mismísima Creación. El material incluido en este trabajo no posee evidentemente la entidad de la fuente primordial (por algo se quedó fuera del manto gravitatorio que mantiene unidos todos los componentes del tercer LP del productor californiano), pero el refranero, cuando se trata del maestro, es implacable: más vale un descarte de Flying Lotus en mano que ciento volando.

En esta tesitura, “Alt Takes” se abre como si deshiciéramos un origami hasta desplegarlo y dejar a la vista las dobleces que le han dado vida. La visión de la estructura desmantelada no es tan bella, por supuesto, pero nos permite echar un vistazo a las pequeñas partes que hicieron de “Cosmogramma” una maquinaria perfectamente ensamblada. ¿Cuáles son estas diminutas piezas? Pues por ejemplo los arreglos de arpa de “Clock Catcher”, la emulsión minimalista y casi picassiana de “Pickled” o el microsubidón de psicotrópicos de “Drips Mix3”: ninguna de ellas supera el minuto de duración. Pero también hay orfebrería cargada de sustancia y visible a ojo desnudo. Es ahí donde entran los cortes de mayor corporeidad y longitud. “Catacombs” es un regalo para los amantes del jazz venusiano: fluye con suavidad y nervio, el bajo es felino, los arreglos de guitarra, ensoñadores.“Melting3” son 120 segundos de bossa nova cósmica al alcance de muy pocos productores. La versión 2008 de “Galaxy in Janaki” –seguida, por cierto, de los arreglos de cuerda en el siguiente track– se apoya en un caos sonoro del que surgen melodías extrañas, disonancias hipnóticas y polirritmias oníricas: imposible negar que es uno de los grandes momentos del álbum. En el otro extremo encontramos los violines de “Computer Face” –voluptuosos y cargados de nostalgia–, que funcionan como intro perfecta para el corte más interesante de todo el recorrido. La remezcla que ejecuta Teebs de “Archway” vuelve a confirmar la grandeza de un artista cuyo“Ardour” fue una de las cumbres de Brainfeeder en 2010. Parece que en la Costa Oeste la sinergia sigue siendo lisergia.

Óscar Broc

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