Cosa Astral Cosa Astral

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Coconot CoconotCosa Astral

8.1 / 10

Coconot Cosa Astral BCORE

El salto entre “Novo tropicalismo errado” y “Cosa Astral” es tan grande que da vértigo. Mientras que en el primero el caldo de cultivo era el post-hardcore, en este es el primitivismo marca de El Guincho, o mejor aún, el tropicalismo psicodélico de los 60.Ya que se han hecho tantisimos paralelismos entre El Guincho y Coconot y Animal Collective y Panda Bear, sería mejor tratar de decir otra cosa, dado que cualquier semejanza se desmonta al ver que aquí el proyecto unipersonal es el que parece que alimenta al grupo y no al contrario. En ese aspecto, a oídos ajenos al trío (y familia), resulta que varias de las canciones de este nuevo álbum podrían caber perfectamente en el repertorio "post- Alegranza". Por supuesto que ellos lo negarán, pero para eso son los padres y nosotros sólo público, pero desde un punto de vista cínico, se podría llegar a pensar que “Cosa Astral” ha aprovechado de maravilla la ola sobre la que está surfeando El Guincho, en la que parece haberse acomodado.

No es que en “Novo tropicalismo errado” no hubiera ninguno de estos elementos, pero ahora se han exacerbado tanto los matices externos al rock blanco, que ya no hay vuelta atrás. Probablemente porque, como el propio grupo apostilla, lo que querían era hacer un disco de pop, y en la fiesta se les han encendido todas las bombillas que en aquel primer álbum sólo lucían a media potencia. En ese sentido, y ya que nadie se atreve a decir nada que no sean alabanzas, el disco no acaba de funcionar. Querían pop más clásico y lo que les ha salido es una lección más de este pastiche maravilloso que ojalá que aún tenga mucho que enseñarnos. En esa ocasión, el triunfo es de las guitarras, las voces y el mar de fondo. Las guitarras son poliédricas, combinan las escalas africanas con la experimentación. El poco rastro del hardcore, como en la distancia, es algo que no deberían perder nunca, más que nada porque cuando son las protagonistas, como en “Tao”, no se puede evitar caer de rodillas ante este trabajo. Las voces cargan con el mayor esfuerzo de hacer de las canciones algo más pop, como en “Polen muchacha!”, evidenciando que, si los tres componentes de Coconot ya son unos maestros absolutos en un montón de estilos, digamos, exóticos y repetitivos, aún les falta un poco más de empeño para que florezcan del todo las canciones que hay debajo. Vaya, los oyentes deberíamos maravillarnos más con las canciones y no quedarnos siempre con lo bien que lo hacen, no hay mejor explicación. El fondo es la galería de ruidos que adornan tanto el disco como su envoltorio, capaces de trasladarnos a un trópico global imaginario sin tiempo ni espacio, absolutamente ideal, asfixiante, apetecible, y perfectamente tangible. Tanto que no hay ni razón para subrayarlo más. Coconot y El Guincho ahora mismo son los héroes. Es indiscutible. Pero, precisamente, para que nos duren mucho tiempo, mejor no decirles siempre lo perfectos que son y apreciarlos con toda su humanidad. “Cosa Astral” aún no es el disco perfecto, pero retrata un punto intermedio de su madurez que por simple estadística, es el mejor del mundo simplemente porque es presente. Vamos a disfrutar sin pensar en mañana. Con este disco es fácil.

Jorge Obón

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