Correct Behavior Correct Behavior

Álbumes

Eternal Summers Eternal SummersCorrect Behavior

7.7 / 10

Nicole Yun y Daniel Cundiff, enésima pareja chico-chica de recién llegados indies, son de Roanoke, ciudad y valle del estado norteamericano de Virginia de donde hasta el momento no conocíamos a ningún grupo oriundo. Si buscamos información en Wikipedia sobre el lugar, encontraremos como dato más curioso el hecho de que, conocida antaño por su historial ferroviario, Roanoke no cuenta con servicio de pasajeros desde 1979. Por lo demás parece una urbe de mediano tamaño como cualquier otra en esa infinitud de capitales que pueblan el vasto paisaje estadounidense. Cuenta con un pasado colonial, cuatro rascacielos en el downtown, una famosa estrella de neón que corona la vista cual almenara y, desde hoy, con un poco más de color y energía gracias al segundo trabajo de Eternal Summers, un avispado “Correct Behavior” que va a sentar como un jarro de agua fría a todas esas modernas que se dejan la piel retorciendo etiquetas imposibles para –se piensan– dar con grandes canciones como por arte de magia.

La receta en Eternal Summers es simple y funciona: pocos instrumentos, mucho arte a la hora de sacarles partido y un puñado de crujientes canciones. Por su jovialidad cantada en femenino y por no descuidar nunca un relieve con el que dotar de volumen a los temas, recuerdan a formaciones actuales como Dum Dum Girls o Love Is All. Con ellas comparten una querencia por ceñirse a los preceptos más back to basics del pop-rock pero es que, además, en “Correct Behavior” se va al grano. Nada de liarse la manta a la cabeza con fiebres pasajeras. Nada de mirar hacia los lados. Para armar canciones pop basta con tener buenos estribillos, ganchos adhesivos y soluciones estilísticas siempre a mano. Hay mucho de todo eso en esta decena de temas. Un repertorio cocinado con el buen gusto que les conocíamos desde que el sello de Brooklyn Kanine decidiera editar sus versiones de The Lemonheads, Neil Young y Guided by Voices, y que aquí hace explotar todo lo bueno que “Silver” (2010) anunciaba en una fiesta más duradera y mejor organizada.

“Millions”, el hit pop más efervescente de 2012, lo anuncia desde el principio con esa letra reveladora sobre “ romper esta coraza en millones de pedazos” y huir hacia un millón de lugares. El arrojo del tema, anunciando que la voz de Nicole viene alta y clara, informa también del gran hallazgo del combo a la hora de diseñar el sonido del álbum: haber incorporado a un bajista que imprimiese otro dinamismo al recatado esquema batería-guitarra con que trabajaban hasta ahora. La llegada de Jonathan Woods ha dotado de profundidad a Eternal Summers amplificando una propuesta que ahora coquetea sin remilgos con todo aquello que le apasiona: dream-pop a mayor gloria de The Sundays ( “Good As You”), surf saltarín para amantes de The 5, 6, 7, 8’s ( “I Love You”), new wave of the new wave con la que merendarse a The Teenagers ( “Girls In The City”) y alguna que otra balada evocadora, como esa “It’s Easy” con la que llevan a nuevas dimensiones las aptitudes planeadoras que mostraba “Safe At Home” en el debut. En definitiva, un gran salto que sirve a los de Virginia para colocar su nombre en el mapa.

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