Congratulations Congratulations

Álbumes

MGMT MGMTCongratulations

8.3 / 10

MGMT  Congratulations COLUMBIA / SONY BMG

La historia de “Oracular Spectacular” (2008) la conocemos todos. Sus artífices MGMT surgieron casi por error de la noche a la mañana para convertirse de la mano de Dave Fridmann en reyes de la melodía azucarada. El resto es historia: hits espectaculares, un millón de copias vendidas y una titánica campaña promocional que, a pesar de su bochornoso directo, les hizo cosechar hordas de fans entregados. Aquel era un disco eufórico e instantáneo, muy empático y nacido para triunfar, lo mismo que pretende ser su continuación partiendo de muy diferentes premisas (También alcanzando otros objetivos). “Congratulations”, digámoslo ya, es mejor que “Oracular Spectacular” y por razones muy diferentes. Entre otras cosas, porque pretende ser su revés, el que les aleje del lugar en donde se posicionaron. Hartos de sí mismos, el volantazo se convierte en una jugada aberrante para algunos y genial para otros, en concreto un shock para los que flipaban con ellos y una inesperada maravilla para quienes hasta ahora no les soportaban. Una jugada que sigue el consejo de Walt Disney de dejar al receptor con ganas de más y que parece hacer caso de otra máxima de Andy Warhol: abandonar la mejor fiesta del mundo en su punto álgido. Contrariamente a lo que se esperaba de ellos, MGMT firman un disco en negativo, demencial y contradictorio, que encierra un puñado de grandes, brillantes canciones. Choca por imprevisto y sorprendente; sin embargo, la energía innata que desprende compensa cualquier bajón y la cuadratura del círculo planteada se completa como por arte de magia. Si se escucha bien, no resulta difícil darse cuenta enseguida de que estamos ante un desafío juguetón y disfrutable.

Con la alfombra roja a sus pies asegurada, el giro que han dado Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser es, cuanto menos, arriesgado, y la estrategia extraña. El empuje sigue aportándolo el característico joie de vivre electro-glam que les hizo famosos, mas ahora todo se trenza enrevesadamente incluso dentro de los mismos temas: hay varias canciones que se caen y echan a andar de nuevo como por arte de un muelle escondido. Todas revolotean en una especie de caos ordenado tan cercano a Of Montreal como a The Flaming Lips, en un conjunto regido por algún tipo de lógica ilógica que nunca llegaremos a saber cuál es. Ese carácter transgresor sólo podía ser fruto de un par de mentes rebeldes para las que esta empresa simboliza algo así como volver a ser niños otra vez. MGMT es tirar de la infancia y la juventud para entender el momento en que estas desaparecieron, es tomarse en broma precisamente las cosas más serias. Ese tono celebrativo y jovial (también jocoso) aparece en casi todas las letras, muchas de ellas de tono bastante deprimido y deudoras de una suculenta lectura freudiana. A él tendríamos que sumar otra obsesión principal en los textos que ya conocimos en “Oracular Spectacular”: la de la fama (no) merecida y el cómo sobrellevarla. Precisamente ahí es donde hace hincapié “Congratulation”, broche final que cierra el repertorio como canto a los ángeles caídos del rock y que parece compuesta por un Marc Bolan postrado en lo alto de una atalaya. Así surge una escritura metarreferencial y llena de trucos narcisistas para la que VanWygarden asegura haber dejado a un lado todo tipo de ironía. Ahora quiere explicarnos, dice, quienes son de verdad MGMT.

No hay que olvidar, en la factura final, las puntadas maestras del sastre Peter Kember (Sonic Boom, Spacemen 3), otra de las grandes bazas de este título y el productor deluxe con el que Andrew siempre había soñado. Kember borda una producción meticulosa y llena de capas que se esfuerza por fotografiar a una banda de cinco miembros frente a donde antes sólo destacaba el tándem VanWyngarden-Goldwasser. Es otra de las inquietudes de “Congratulations”, plasmar un sonido más arisco que resulte en el mejor acercamiento posible a su traslación al directo. Lo consiguen desarrollando las ideas desperdigadas en “Metanoia”, single de transición en el que se escoraron más hacia Hendrix y Led Zeppelin y del que éste parece un remedo mejor grabado. En la portada de aquel pedían un tiempo muerto con el que su multinacional siempre les ha venido toreando, pero es ahora cuando el grupo da con el artefacto más peligroso e imposible que podrían entregar.

Sí, quizá no haya hits excesivamente radiables, pero singles fabulosos yo cuento bastantes. Grabado entre Malibú y Nueva York, el viaje que propone “Congratulations” está lleno de carreteras peligrosas, curvas trenzadas y atajos que, por suerte, siempre llegan a buen puerto. “Flash Delirium” es el ejemplo perfecto, un patchwork deconstruido y peleón cuya letra, a la manera que ya propusiera “Time To Pretend”, se pregunta sobre su propio significado. También merece mención especial lo difícil que es firmar doce minutos sin bajar el tipo ni un momento. Es el caso de una “Syberian Breaks” en la que su amiga Jennifer Herrema (Royal Trux) participa como voz invitada y en donde un sobresaliente ensamblaje en la línea de la segunda cara del “Abbey Road” se atreve a culebrear entre las herencias de The Millennium, Yes y Ziggy Stardust.

“It’s Working” funciona de maravilla como arco de entrada porque es el resumen de canción que MGMT quieren para ellos en 2010: con sus coros y esa voz bañada en oro, parece un himno rescatado de los sesenta más que un tema actual. Sobre otras consideraciones de estilo, lo que define a “Congratulations” es su amor desfasado por los fluidos sesenteros. No sólo vientos y ritmos en homenaje a Love (confesados como influencia más crucial) preñan casi todo el metraje, sino que en las cadencias armónicas y en las incontables espirales de color que hacen bailar a los temas hay mil y un trazos que recuerdan a nombres como Roger Glover, Joe Meek, Syd Barrett o Strawberry Alarm Clock. También hay guiños a Television Personalities y Brian Eno en forma de dos muestras de admiración convertidas en growers incontestables. La saltarina “Song For Dan Treacy” intenta desentrañar hacia donde apunta la diabólica mirada del cantante y en dónde se quedó atascada su inescrutable cabeza, mientras que “Brian Eno” rinde pleitesía al buen hacer de un músico al que, así lo confiesan, nunca podrán igualar.

Con ambos temas se destapa un marchamo gótico y tenebroso de órganos eléctricos, nueva savia que sumar a un ya de por sí saturado vademécum de estilos en el que triunfan synth-pop, brit-pop, new wave, post-punk y mucho pop progresivo (esas melodías tan setentas). Prácticamente la mayor parte de esa amalgama que forman todos sus rock sounds favoritos está trazada con puntería. Es innegable que donde antes había imagen, marketing y ganchos irresistibles, ahora priman las canciones, las ideas y el sonido. Enrevesado y tan fulgurante como la pantalla de un videojuego en la que el monstruo de la fama (parafraseando a Lady Gaga) estuviera a punto de engullirles, “Congratulations” nos permite hablar definitivamente de MGMT como de un grupo hecho realidad, capaz de jugárselo todo a una sola carta y destinado a hacer los equilibrios que sean necesarios para dejar de ser el más mainstream del indie y viceversa.

Cristian Rodríguez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar