Piano Concerto (The Solway Canal / After Handel’s Vesper / Ramble On Cortona) Piano Concerto (The Solway Canal / After Handel’s Vesper / Ramble On Cortona)

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Gavin Bryars Gavin BryarsPiano Concerto (The Solway Canal / After Handel’s Vesper / Ramble On Cortona)

8.3 / 10

Gavin Bryars  Piano Concerto (The Solway Canal / After Handel’s Vesper / Ramble On Cortona) NAXOS

Poco dado a la composición íntegra y exclusiva a piano, pues siempre ha derivado hacia otros derroteros instrumentales y expresivos, Gavin Bryars ha querido romper, precisamente, esa tradición con esta nueva grabación dividida en tres grandes piezas que sirven para reactivar su estela de figura indispensable en el circuito contemporáneo. En plena vorágine de nuevos autores neoclásicos que han tomado el mando del género estos últimos años, savia renovada para un circuito cerrado y muy elitista, también es bueno y noticiable que un peso pesado de su envergadura regrese con semejante arrebato de pasión creativa. Y es que el titular aquí no es su vuelta, sino que lo haya hecho por todo lo alto, con una apuesta grave, conmovedora y ambiciosa en la que rehúye el minimalismo ad hoc que siempre ha caracterizado su producción para adentrarse en territorios limítrofes con el impresionismo.

El highlight de este disco es “The Solway Canal”, el tema de cierre, una composición de casi treinta minutos en la que, a diferencia de las otras dos del lote, interpretadas solo a piano por el holandés Ralph van Raat, aquí Bryars echa mano también de aportaciones corales y arreglos sutiles de la Netherlands Radio Chamber Philarmonic para edificar un monumento compositivo de profundo impacto emocional. A priori parece el paisaje más Bryars de los tres, aunque el autor en ningún momento siente la tentación de caer en la fórmula o los clichés de su discurso, más bien al contrario, se deja llevar por influencias impresionistas, más coloristas, panorámicas y orgánicas, y sale terriblemente airoso de la contienda. Con este bagaje parece normal que “After Handel’s Vesper” y “Ramble On Cortona”, once y doce minutos, respectivamente, queden algo oscurecidas y relegadas a un segundo plano en el recuerdo general del oyente, si bien en la primera nos aparece el fantasma del Bryars minimalista vía Philip Glass y la segunda no está exenta de belleza y emotividad pianística. Complementos con brillantez y refinamiento para la que ya es una de las piezas maestras de su trayectoria. Imprescindible no, lo siguiente.

Julio Pardo

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