Computers And Blues Computers And Blues

Álbumes

The Streets The StreetsComputers And Blues

6.8 / 10

679 RECORDINGS / WARNER

Game over. La marca The Streets ya es historia. O eso dice el interesado. Muchas vicisitudes han marcado la vida de Mike Skinner desde que se convirtiera en el anti-trovador de una generación perdida en montañas de éxtasis, borracheras de pub, chaquetas de chándal, hierba hidropónica y camisetas de equipos de la Premier League. “Original Pirate Material” se convirtió en una Biblia juvenil, una descripción en crudo del estilo de (mala) vida británico que todavía hoy desborda al oyente tanto por sus relatos como por su sonido, ese híbrido de hip hop, garage y música de baile absolutamente arrebatador en la época y que tanto ha influenciado a artistas posteriores.

Cuatro discos y nueve años después, queda claro que Skinner, pese a seguir manteniendo cierto estatus de genio working class, no ha sabido sostener el peso de tanta creatividad: de profeta ha pasado a simple porreta con arrebatos intermitentes de inspiración. “Computers And Blues” es la fanfarria final a un trayecto de casi una década plagado de altibajos, y el disco parece reflejar dichos claroscuros incluso en su estructura, con un tracklist que combina piezas vibrantes que recuerdan al The Streets primigenio y naderías infumables hechas con el moño. Un cierre de persiana tan titubeante como la trayectoria del Mozart de Birmingham.

La inconstancia, pues, salpica todo el LP y se traduce en un extraño pulso entre excelencia y horror. Mientras la magnífica “Those That Don’t Know” se revela como funk urbano elevado a la máxima potencia, “We Can Never Be Friends” se queda en una balada hortera de Extreme –el solo de guitarra es puro sonrojo–. Mientras “Blip On A Screen” irradia una épica sobrecogedora –las cuerdas y las letras depresivas de Skinner te empapan el oído–, “Without Thinking” parece una broma, como si hubieran puesto un maxi de David Guetta a velocidad de crucero. Mientras “Puzzled By People” combina con maestría un break sucio de rapidez mercurial y unos ceremoniosos teclados de iglesia, “Going Through Hell” pasa por ser el “99 Problems” británico, pero sin Rick Rubin al otro lado, claro. Y así todo el disco.

Velocísimo, oscuro, deprimente –en “Trying To Kill M.E.” habla con crudeza de su hospitalización–, marcado por las nuevas tecnologías –en “OMG”, Facebook y el desamor son protagonistas–, “Computers And blues” no es el peor disco de The Streets, pero tampoco el mejor. El propio Skinner lo define como música de baile para tomar el té. No va desencaminado en la contraposición: el último LP de The Streets es un entierro y una celebración al mismo tiempo. Una colección de sensaciones encontradas, contradicciones, sinsabores y algunas victorias. Las despedidas tienen que ser así, agridulces, incoherentes e incompletas: luego, el comeback sabe más a triunfo que nunca.

Óscar Broc

{youtube width="100%" height=273"}b_ulRwXIzbo{/youtube}

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar