Complex Housing Complex Housing

Álbumes

Salva SalvaComplex Housing

7.6 / 10

Salva  Complex Housing FRIENDS OF FRIENDS

La artesanía digital alcanza un nuevo nirvana en la fragua de Paul Salva. No hace falta hundir demasiado la nariz en su debut para comprender que estás ante algo grande. El productor de la Costa Oeste –también amo y señor del label Frite Nite– lleva un tiempo avivando las conversaciones en los corrillos de fieles a la nueva psicodelia californiana. El buzz subterráneo estaba sobradamente justificado. “Complex Housing” es una manipulación imposible del genoma del new beat angelino; Salva trasciende debates morales e inyecta células madre de dubstep, house y bass en sus patrones funkoides. El híbrido resultante, lejos de parecerse a una aberración de la naturaleza, se nos revela como una perfecta sinfonía helicoidal de ADNs transoceánicos magistralmente ensamblados.

Con una base marcada a fuego por patrones de summer funk espacial, Salva maneja diferentes estados de ánimo, abrumando siempre al oyente con dos recursos inamovibles: la construcción detalladísima, preciosista y casi mareante de patrones rítmicos, y el uso de los sintetizadores como ambientador. El tipo maneja los teclados como un titiritero funkarra, describiendo piruetas de puro synth madness que resultarán indigestas para los que sienten repelús por las melodías plutonianas.

“Beached” es uno de esos openers que huelen a declaración de principios: base wonky, aguijonazos de sabia Brainfeeder, beat nervioso: es la carrerilla perfecta para introducirnos de lleno en una serpiente de ritmos imprevisibles. “Wake Ups” se asemeja a un posible hijo bastardo de Oriol y Hudson Mohawke. En “40 Karats” intenta reinventar el legado de Prince acompañado de Zackey Force Funk (como si Jamie Lidell cantara sobre una base de Lazer Sword). Pero la cosa se vuelve mucho más interesante cuando Salva se despega de la gorra y apunta al dancefloor: “I’ll Be Your Friend” y “Keys Open Doors” son su particular interpretación de la herencia Chicago (el experimento es fascinante) y en “Baroque” opta por un minimal house con suspense y chispazos 8bits que deja tenues descargas en la punta la lengua, como si chuparas una pila. Y sus palpamientos más decididos al los fat beats también tienen enjundia: el dubstep cósmico de “Issey Miyake” –soy muy fan de la colonia, por cierto– y el dub industrial de Game Boy trucada de “Blue” son lo más arrebatador de un disco coronado por remezclas anecdóticas a cargo de MachineDrum, Lando Kal, My Dry Wet Mess y B Bravo. Ni caso a los Sex Pistols: se acerca el fin del mundo, pero hay más futuro que nunca.

Óscar Broc

Blue by SALVA

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