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Frankmusik FrankmusikComplete Me

6.5 / 10

FrankmusikISLAND / UNIVERSAL

Vincent Frank (aka Frankmusik), a sus tiernos 23 años, desembarca en la escena pop británica con este “Complete Me” después de haber ejercido de remezclista de postín para nombres propios como los del dúo trendy neoyorquino Telepathe, sus idolatrados Pet Shop Boys (en “Love Etc”) o los propios Alphabeat, demostrándonos, de paso, que lo suyo –dejando a un lado el inevitable síndrome de revitalización de los ochentas que impera fuera de nuestras fronteras– es una revisión de la new wave de pretensiones estrictamente comerciales. Vamos, una fusión de Mika –con menos plumaje, lo cual ya es todo un logro–, Rick Astley, ABC, A-Ha (si me apuran) y la vertiente bailonga (que no bakaladera) de Calvin Harris para oídos easy listening políticamente correctos.

Como buen fenómeno myspace que se precie, sus singles nos han ido llegando a cuentagotas durante los últimos meses, reduciendo a la nada el siempre morboso efecto sorpresa. Pero lo cierto es que desde hace dos años, cuando lanzó aquel EP virginal titulado “Frankisum” –en el que ya hacía acto de presencia la flamante “3 Little Words”–, su nombre corrió como la pólvora bajo la etiqueta de salvador del pop sintetizado hasta que ese tándem de féminas formado por Little Boots y La Roux le arrebataron vilmente de los focos mediáticos, y con razón.

El enclenque jovenzuelo, que abandonó el universo de la moda para entronizarse como aspirante a divo de las luces de neón, acompañado del omnipresente Stuart Price en gran parte de la producción –que ha demostrado con creces que lo suyo, digan lo que digan, son y serán siempre la facturación de himnos pop con tintes cuanto menos petardos (léase como un sentido piropo)–, ha dotado a su debut de una admirable coherencia que no desentona a pesar de los cambios de ritmo y tonalidades que imperan en los trece cortes que nos ocupan. Aunque la perfección dista de la cruda realidad.

Partiendo de la base de que los postulados 8-bit le sientan que ni pintados en esa génesis conocida por todos que supone “In Step” o en esa oda desesperanzadora de amores fugitivos que representa “Better Of As 2”, junto a la ya mencionada “3 Little Words” (por el cual antaño Daryl Hall y John Oates hubieran suspirado), “Done Done” (la pieza más sorprendentemente hipnótica y arriesgada del álbum, con creces, y el rumbo exacto que sus composiciones piden a gritos) o la hedonistamente pegadiza “Time Will Tell” (con sample del Pump Up The Volume de los olvidados M/A/R/R/S incorporado) representan las principales bazas del álbum. Aunque mención aparte merece la gustosa versión epilépticamente acelerada que se marca del “Golden Brown” de The Stranglers, reconvertida para la ocasión como When You’re Around”, antes que las baladas soporíferas (una anécdota de lo más curiosa teniendo en cuenta la vena beatbox que explotaba con anterioridad) y los medios tiempos intrascendentes hagan acto de presencia y acaben enturbiando, tristemente, el chorreo con final feliz de las líneas precedentes.

El chico se nos empeña innecesariamente en demostrarnos que el espíritu de Freddy Mercury y (Sir) Elton John reina en su interior en “Complete Me” o en “Your Boy” –la única que se libra de la quema baladista a pesar de los chirriantes agudos finales–, pero la propuesta acaba perdiendo todo su fuelle después de oír autoplagios como “Gotta Boyfriend” –con únicamente treinta introductorios segundos defendibles–, la cansina “Confusion Girl (Shame, Shame, Shame)”, más propia de una boy band a lo Blue o Westlife que de un aspirante a estandarte del synth-pop bailable (¿no es esa su primordial intención?), o la poco inspirada “Wonder Woman”.

Que Frankmusik pueda dar a la larga la campanada no nos debería extrañar lo más mínimo, pero quizás hubiera resultado mucho más productivo hace apenas un añito cuando los sintetizadores mainstream no monopolizaban las listas de éxitos de medio mundo civilizado. Su nombre continuará dando que hablar (sobre todo en su vertiente como productor, ya que será el encargado de llevar las riendas próximamente de dos de los futuribles temas del rapero Tinchy Stryder), pero lo tiene más que difícil para caer en gracia igual que sus féminas coetáneas (cuyos nombres no requieren presentación alguna) en este vendaval de hombreras y gadgets que gustosamente estamos reviviendo en nuestras carnes.

Sergio del Amo

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