Colour Is Breathe Colour Is Breathe

Álbumes

Soosh SooshColour Is Breathe

7.4 / 10

Para curarse de dolencias como la melancolía, el desplazamiento emocional y el anhelo de felicidad uno puede tratarse con medicinas fuertes o con placebos. Soosh, de entrada, parecía un placebo: suena como esos disco de electrónica letárgica, muy suave, un poco ñoña, que se practica en sellos como Tri Angle cuando en Tri Angle les da por evocar la naturaleza. “Colour Is Breathe” parece un sustitutivo ideal para esos días en los que no tienes a mano un disco de Balam Acab o el último de Holy Other, del mismo modo en que uno de Holy Other servía para apaciguar la frustración por los largos silencios de Burial. Es ese tipo de electrónica expandida –y a veces también expansiva– que deja fluir capas ambientales sobre un lecho de beats mullidos, y que de tanto en tanto sitúa voces por encima, voces que parecen espectrales pero que suenan amistosas al oído. En “Colour is Breath” las entona el mismo Soosh y su hermana, Carmel Khavari, y aunque de entrada parecen obvias y muy dulzonas, poco a poco van encontrando su función, más evocadora que balsámica. Y así, este álbum de debut del productor escocés –de orígenes iraníes– se va haciendo un pequeño hueco en el corazón de quien lo escucha.

Soosh es Soroosh Khavari, un joven productor con una breve pero notable trayectoria en la que ya se suman dos EPs – “Soosh EP” y “So Far EP”– y diversos remixes, entre ellos uno para Shlohmo, y en su primer álbum da uno de esos saltos de calidad que no deben pasarse por alto. Desprendido de cualquier urgencia y con la idea en mente de crear música para momentos de máximo quietud para alcanzar un estado paradisiaco, Soosh parece querer ralentizar todos los elementos hasta encontrar un punto de vacío y eternidad. Que unas líneas más arriba haya aparecido el nombre Shlohmo quizá no nos debiera sorprender: es otro artista que, poco a poco, ha ido buscando lo mismo, la lentitud y la felicidad, como si el nirvana fuera posible lograrlo entre los confines de un track downtempo de tres o cuatro minutos. Lamentablemente, el resultado final de “Colour Is Breathe” no es tan arrebatador como sus intenciones, no consigue que nos transformemos en seres puros, eternos y luminosos, pero como con los regalos –y este disco es un regalo–, lo que cuenta es la intención, y la manera en que el joven productor macera sus sonidos, engarza las voces y redondea la experiencia placentera debe ser tenido muy en cuenta como una pequeña victoria: desde el balanceo suave de “For You” hasta el trip-hop imbuido de soul relajado de “The Way You”, este disco resulta una experiencia sinestésica de primer orden, no ya sólo en el título, donde se asocia el color (luz) con la respiración (aire), sino en el resto de temas, en los que se repiten hasta conformar un mantra ideas como el espacio (flotante, que distancia al amor del amor), el sueño, la luz y los ciclos repetitivos del latido del corazón y la respiración. La música suena humana y enamorada, y lo que en un principio parecía una copia bienintencionada del universo Tri Angle, al final del recorrido, se muestra como un todo homogéneo, bien narrado, con instantes en los que Soosh roza con la punta de los dedos su intención inicial: resumir la eternidad (radiante, preñada de amor) en un sólo instante y que la sintamos cercana y nuestra. Este chico va para arriba.

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