Cold Spring Fault Less Youth Cold Spring Fault Less Youth

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Mount Kimbie Mount KimbieCold Spring Fault Less Youth

6.9 / 10

Hace ya tres años del debut de Mount Kimbie. “Crooks & Lovers” llegaba en un momento en el que todavía podías decir post-dubstep sin que Blackdown te ladrara. Una serie de artistas, entre ellos el dúo Mount Kimbie, comenzaba de aquella manera a fabricar ese sonido que brotaba del garage o del dubstep buscando la luminosidad del pop en su camino ascendente. Desde la música de club –pero de un club coyuntural, como Plastic People, por ejemplo– el sonido se desplegaba hacia creaciones que también supieran mantener su valor a la luz del día. Todo ese post-dubstep (James Blake, Jamie xx, Joy Orbison, etc.) era precoz y ambivalente, no se casaba con nadie pero se “arrejuntaba” con todos. Reflejaba el proceso de búsqueda de sus creadores y su frescura inherente. Quizás por eso usar la etiqueta post-dubstep era una gilipollez, porque acabaría teniendo sentido en cuanto ese talentoso grupo de productores y artistas encontrara donde asentarse. Y así ocurrió.

Dentro de esa célula, Kai Campos y Dominik Maker fueron de los más precoces. En 2008 y 2009 ya calentaron el terreno con “Maybes EP” y “Sketch On Glass”. Y su debut en largo en 2010 fue el primer rito importante al que se enfrentaron, resolviendo la situación con bastante éxito. Sin embargo, para este segundo rito, el segundo disco –en una casa discográfica como Warp, para añadir presión– Mount Kimbie se han quedado rezagados. Han necesitado solventar un salto temporal de tres ejercicios y un cambio importante de discográfica. Digamos que salvar la distancia natural entre sus primeros EPs y “Crooks & Lovers” era relativamente fácil; pero entre este último y “Cold Spring Fault Less Youth” hay una distancia –tangible e intangible– mayor.

El primer cambio fundamental del sonido de Mount Kimbie ya lo asimilamos cuando el dúo lanzó “Made To Stray” hace unos meses. Maker y Campos toman la palabra en sus nuevas composiciones; su voz es el elemento innovador de la reformulación. “Made To Stray”, sin embargo, también hizo dar un paso en falso a aquellos que creíamos que la música del dúo continuaría entrando en la zona de baile, en la profusión por el ritmo que tenía buena parte de su material anterior. El material susceptible de ser pinchado a horas tardías acaba con esta canción. Y no es que no haya rítmica en el resto de temas; lo que escasea aquí es el espíritu nocturno en su versión más hedonista.

A las voces de los dos componentes del dúo hay que sumar la sorprendente aparición del King Krule en “You Took Your Time” y “Mater, Pale, Tone”. En la primera el resultado se acerca al hip hop taciturno y de hechuras británicas de Ghostpoet; en la segunda (uno de esos temas rítmicos de los que hablaba, que copia patrones 2step hechos de textura orgánica) queda todavía más patente que el bizarro fraseo del pelirrojo tiene feeling con lo que hace Mount Kimbie. Hay química en la mezcla, aunque no acabe de catalizar el resultado. Y esta sensación se extiende por casi todo el disco. La escucha es agradable y acogedora, pero no engancha. Le falta embrujo. O esa chisporroteante frescura de “Sketch On Glass” o “Carbonated” que enamoraba a la primera escucha y todavía enamora a pesar del tiempo.

El segundo gran salto en los rasgos sonoros de “Cold Spring Fault Less Youth” es el intercambio de instrumentación por software, de sonido orgánico por ruidismo digital. El juego de texturas los coloca irremediablemente en una situación en la que las comparaciones con Darkstar –que también han lanzado su segundo álbum como recientes miembros de Warp– son inevitables. Y el veredicto es que este trabajo de Mount Kimbie entretiene más que el del ex trío de Hyperdub, pero cae en la misma inconcreción. El crescendo lisérgico de “Break Well”, la introspectiva línea de bajo de “So Many Times, So Many Ways” o la alienígena “Blood And Form” aligeran el desarrollo del disco con su vasta originalidad, pero no influyen mucho en la retentiva. Maker y Campos se han emborrachado en las formas, olvidándose de la efectividad. No es que no sepan hacerlo, pues lo han demostrado en el pasado. Es que no les ha dado la gana.

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