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Álbumes

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7.3 / 10

Cohete  CoheteMICRO MACRO / NUEVOS MEDIOS

Cohete van directos. No se sabe muy bien a dónde, pero sí cómo: frescos y sin complejos. Con su álbum de debut, estos madrileños quieren que el personal se deje la pasta en zapatillas de tanto que las van a gastar bailando. Vaya, que su revisión del pop español ochentero y sutilmente desajustado es buenísimo para pasarlo en grande. No piensen mal, lo suyo no es el petardeo fiestero que tanto se estila por el indie español. Cohete van más allá y arrojan cierta complejidad musical en cada uno de los 12 cortes del disco. Ya dieron buena cuenta de ello en 2006 con su EP de debut, “Simulacro”. Aunque los cuatro temas que conformaban el sencillo ni se asomaban a la inmediatez que ahora destila el disco, todas sus cualidades ya estaban bien presentes. Pero no debe haber sido sencillo pulirlas. De otra forma, no se entiende que hayan tardado tres años –y algunos cambios en la formación original– en ensamblar el largo. Incluso cuesta creer que hayan tenido que tirar por la autoedición para sacar adelante lo que a todos los efectos parece una apuesta segura.

“El Club Cocina”, “Petición” o “El Plan”, por decir algunos, son de esos temas que vas por la calle y, a la que te descuidas, acabas tarareándolos en cualquier semáforo. Lo haces porque las melodías funcionan, pero es que con eso no les ha bastado y encima se han trabajado unas estructuras poco convencionales para el pop –hay un sinfín de pasajes instrumentales– y unos arreglos de lujo. En eso último, los vientos tienen buena parte del protagonismo (incluso por encima de las voces) y dan a las canciones un aire tropical. Tal vez por eso suenan tan desenfadados. En otros rincones del álbum, temas como “No Estoy Convencido” y “Petri” dan la replica a tanta fiesta y ofrecen a un grupo más comedido que juega a ser más melódico sin caer en ñoñerías. Cumplen con creces en esa faceta, pero no es uno de sus fuertes.

Y, claro, están las letras, que sí lo son. Con títulos como “Un Mamífero Magnífico” o “Una Panda De Especiales” no hace falta ser un lince para saber que te vas a echar unas risas con ellos. Juegan a eso tan típico de las imágenes surrealistas en la cotidianidad pero lo hacen sin caer en el tópico. De acuerdo, tampoco es que sean unos literatos y, a decir verdad, las letras no son demasiado extensas como para que puedan meter mucho la pata pero encajan con todo el buen rollo del disco. En definitiva, la jugada les ha salido bien y habrá que estar pendientes de sus próximos pasos. No han inventado nada nuevo (hay quien les compara con la vertiente más pop de Patrullero Mancuso, Thelemáticos o, incluso, con El Niño Gusano, pero lo han sabido explotar en todas sus virtudes y en tan sólo 35 minutos. Ya hay ganas de bailarlos en directo.

Gabriel Trindade

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