Codes And Keys Codes And Keys

Álbumes

Death Cab For Cutie Death Cab For CutieCodes And Keys

6.6 / 10

Death Cab For Cutie  Codes And Keys

ATLANTIC

El cambio de Barsuk a Atlantic fue la prueba fehaciente de que Death Cab For Cutie habían llegado al mainstream, pero por una cuestión más de mercado que musical. Porque, a pesar de las dos nominaciones Grammy de “Plans” y de que “Narrow Stairs” fuera el primero de sus álbumes en llegar al número uno de la lista Billboard, lo cierto es que Ben Gibbard y compañía tampoco habían virado tanto en su sonido. El primero de estos álbumes no era tan comercial como muchos nos hacían pensar (aunque contenga dos canciones para grandes multitudes como “Soul Meets Body” y “I Will Follow You Into The Dark”), y el segundo, aunque la crítica se cebó excesivamente con él, tampoco era tan flojo, si bien es cierto que el precedente de “Transatlanticism” dificultaba las cosas. Después de un silencio de tres años en el que por el camino se han dejado el cetro de reyes del pop rock alternativo que han recogido avispadamente Arcade Fire, DCFC vuelven ahora con “Codes And Keys”, su séptimo disco, el más irregular y, probablemente, el punto más bajo de una carrera musical que está a punto de llegar a los tres lustros.

Para este nuevo LP revelaron que habían dejado de lado las guitarras para ceder el protagonismo a los teclados. Se dicen inspirados por el “Another Green World” de Brian Eno pero, a la postre, la única pieza que se pueda asemejar al ambient de ese disco es la soberbia “Unobstructed Views”, guiada por un piano, con una atmósfera sobrecogedora, de desarrollo larguísimo, quizá una de las canciones menos pop que han escrito jamás. Lo que sí es más exacto es ese giro a la electrónica que prometieron, que ya se hace palpable en la apertura, “Home Is A Fire”, a medio camino entre la indietrónica de The Postal Service y el Owen Pallett de “Heartland” (las notas del teclado son prácticamente idénticas a las de “Lewis Takes Off His Shirt”). Pero para parecidos razonables, el de “Codes And Keys”, con un piano y unos violines que le acercan al pop barroco de Arcade Fire. El adelanto, “You Are A Tourist”, también se aleja bastante del sonido al que nos tenían acostumbrados, y se señalaron en su debido momento los guiños a The Stone Roses. Aquí sí hay más guitarra, que puede recordar a la de “Float On” (Modest Mouse). Otro disparo certero. Desgraciadamente, el capítulo de puntos positivos se termina en la muy krautrock “Doors Unlocked And Open”.

Si habéis seguido el tracklist veréis que, precisamente, las mejores canciones se encuentran en la primera mitad del disco, donde la sutil experimentación casi siempre les sale bien y contienen su gusto por la épica. A partir de “Unobstructed Views” la cosa va cuesta abajo y sin freno con canciones intrascendentes. Si en todas las anteriores buscaban de alguna manera desmarcarse de su sonido habitual, en las últimas cinco canciones no paramos de observar referencias a los primeros trabajos de su discografía, con las mismas melodías de siempre. Donde antes apenas había pop, aquí lo hay a raudales, pero se percibe a unos Death Cab For Cutie autocomplacientes, con el piloto automático puesto y sin la efectividad de antaño ( “St. Peter’s Cathedral” hace ocho años la hubiesen resuelto mejor). Hay quien pueda encontrar aquí lo que buscaba – “Underneath The Sycamore” no deja de ser un mal tema para los que consideran que “Plans” fue su mejor disco–, y por lo menos solucionan la papeleta y cierran el álbum con la candidez de aromas folk de “Stay Home, Go Dancing”. Ahora que Ben Gibbard está casado, ¿será que se nos están haciendo mayores y se han acomodado?

Álvaro García Montoliu

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar