Clutch It Like A Gonk Clutch It Like A Gonk Top

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Moon Wiring Club Moon Wiring ClubClutch It Like A Gonk

8.1 / 10

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Hay un cambio en “Clutch It Like A Gonk” en relación con el resto de la discografía de Ian Hodgson, y tiene que ver con la diversidad de tempos y velocidades. Este álbum es más rápido que los anteriores (y recientes) “A Spare Tabby At The Cat’s Wedding” (2010) y “Somewhere A Fox Is Getting Married” (2011), pero ésa es una cualidad no decisiva, circunstancial, porque la verdadera esencia de Moon Wiring Club se mantiene viva una vez más de manera tan deliciosa como enigmática. Hablo, cómo no, de la nostalgia y la resurrección de momentos ocultos entre las nieblas del tiempo, esa fantasía que ha hecho de Hodgson uno de los artistas clave de esta hauntology que, como concepto, parece haber quedado en desuso, pero que él sigue afinando disco tras disco porque en su caso no se trata de un recurso, sino de un plan estético que seguirá desarrollando tanto si los vientos de la moda le soplan a favor como si no, y que se refleja en los artworks –mezcla de ilustración de revista pulp, pop-art, vinilos de los 60, fauvismo y publicidad de comienzos del siglo XX– como en la producción. El universo de Moon Wiring Club es un pastiche inquietante entre exótica, psicodelia, aureola decimonónica (más de novela de Chesterton que dickensiana) y clasicismo Tudor ( copyright de 1641, indica el segundo CD), ligeros sintetizadores y una recreación fantasiosa –a veces onírica, otras veces irónica– de la cultura inglesa, con numerosas alusiones a la monarquía y los tiempos en los que los caballeros de la nobleza se reunían en salones con chimenea, mesas de billar, fornidos sillones de roble y generosas bibliotecas para tomar el té, fumar puros y charlar sobre las rutas comerciales del imperio. Los discos de Moon Wiring Club no se escuchan, sino que se entra en ellos como atravesando un espejo en cuyo fondo se observa un retrato de la reina Victoria colgado en la pared de un estudio del radiophonic workshop de la BBC.

Pero, volviendo al tema, este “Clutch It Like A Gonk” es más rápido que los anteriores discos de Moon Wiring Club. O, dicho de otra forma, más variado y creativo en los beats, que antes –de haberlos– eran discretos y muy downtempo, pues la intención de Hodgson estaba en fabricar ese tapiz de samples etéreos, voces venidas de otro tiempo y música para exquisitas reuniones sociales –siguen los títulos transparentes: “Dress To Decorate Summer Evenings”, “Garden Get-Together”, “Terrible Nuptials”–. Pero si reparamos en “On The Rooftops”, que es una sucesión de breaks, grabaciones antiguas de ópera amateur y un señor que dice ‘miau’, o “Spellcasting Summat”, podremos apreciar como el rastro de similitud que siempre había existido con Boards Of Canada en las miniaturas aquí se acentúa más que nunca con superficies de breaks que parecen sacadas de los interludios de “Music Has The Right To Children”. Sin embargo, el resultado dista mucho de ser delicioso. En general, es un disco hermético, compuesto a partir de ideas y conceptos muy privados que sólo pueden tener un sentido completo en la cabeza de Ian Hodgson. Al resto de los mortales sólo nos queda comprender una idea que, una vez más, tiene que ver con la recreación de épocas perdidas, pero que más que a la memoria personal, tienen que ver con el gusto estético aprendido en libros, películas y otros discos.

“These recordings have been electronically enhanced for stereo effect”, indica un aviso en la esquina superior izquierda del CD. Un poco más abajo, “1596 will star shortly”, y si nos fijamos en los créditos, se dice que “se ha capturado todo el audio en el Curtain Draped Studio por Mr. Paris Green y el Dr. Lettow-Vorbeck 1596-1992”. El segundo tema se titula “Elizabethan Automata”, con lo cual tenemos un espacio sonoro y temporal que cubre desde la época isabelina –quizá incluso jugando con la idea de autoría apócrifa, como hace Roland Emmerich en su nueva película sobre la posibilidad de que Shakespeare fuera un seudónimo– hasta llegar al amanecer del hi-fi en los 50s-60s y el sonido estereofónico. “Clutch It Like A Gonk” no es cohesivo –hay temas que parecen la ilustración sonora de un sueño, otras son ambient denso, otras aspiran a erigir un caos psicodélico con beats rápidos–, pero coherente con la idea de partida, y una vez más uno de los álbumes más singulares del año, porque Moon Wiring Club es cojonudo y como él no hay ninguno. Si al CD regular le sumamos el bonus en la special edition especial, un 3” con 22 cortes más –y 21 minutos de duración–, que son los mismos del álbum pero en versión resumida y sin rastro esta vez de beats, el resultado crece considerablemente. Cuesta entender a Ian Hodgson, pero es muy fácil quererle.

Javier Blánquez

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