Cloud Seed Cloud Seed

Álbumes

Vex?d Vex?dCloud Seed

8.5 / 10

Vex’d  Cloud Seed PLANET MU

Teniendo en cuenta que “Degenerate” (Planet Mu, 2005) era un debut que sonaba como si el Cordero hubiera abierto por fin los siete sellos y tronaran las trompetas del fin del mundo –diantre, si hasta en la portada del disco salían unas siluetas que bien pudieran ser las de los cuatro jinetes–, igual habría sido apropiado comenzar esta crítica con la idea de que este nuevo álbum de Vex’d suena como el día después de la lluvia de azufre y la destrucción, a paisaje desolado y en calma tras la catástrofe. Sí, el primero era el Apocalipsis y éste es un paisaje propio de Marte. Suena el pórtico de “Cloud Seed”, las piezas “Take Time Out” –con la participación vocal de Warrior Queen– y “Remains Of The Day”, y se percibe una clara evolución del sonido de Vex’d hacia la luz fría del amanecer en substitución de la tiniebla sin luna de la noche. Aunque duro y cortante, sin demasiada compasión en esas texturas que tienen tacto de acero y plata, “Cloud Seed” suena más relajado de lo que se esperaría uno en Vex’d si atendemos a sus comienzos. Hay menos influencia directa del techstep, menos graves de caverna, menos ruido arrollador, y más espacio entre los golpes rítmicos, más lentitud, más cuidado en los sonidos. Así que hubiera quedado muy bien decir aquello de que han evolucionado, que Vex’d han calmado sus instintos animales de destrucción y muerte y que han crecido a escala humana a la vez que lo hacía su dubstep para tipos duros a escala técnica. Pero la realidad arruinaría el párrafo, porque la realidad es otra.

La realidad es que Vex’d ya no existen. Roly Porter y Jamie Teasdale tuvieron que afrontar una separación forzosa –Jamie se fue a Berlín, Roly se quedó en Londres– y eso acabó por desintegrar la energía que unía a los dos productores. Ya no son Vex’d, no porque no quieran, sino porque para hacer música juntos necesitan un espacio físico común que ni los servidores ftp ni las conversaciones por Skype pueden suplir. De este modo, Jamie es el que ha proseguido musicalmente con el sonido Vex’d –primero como Jamie Vex’d, ahora con el sonido más espacioso y repleto de trampas de Kuedo–, y Roly es el que se ha encargado de reunir los últimos restos del desmoronamiento del edificio para entregar a Planet Mu el segundo disco que nunca existió y del que “Cloud Seed” es el testimonio sonoro, el documento más completo para cerrar la historia. Entre 2006 y comienzos de 2007, Vex’d estuvieron trabajando en nuevo material pensado para ese segundo LP: de ahí nacieron varios de los temas, como “Out Of The Hills” y “Shinju Bridge”, algunos plenamente terminados y otros no tanto: “Slug Trawl Depths”, por ejemplo, sólo es un bosquejo de minuto y medio que se advierte con claridad que no está terminado, que se quedó ahí mientras Jamie empaquetaba sus cosas para cambiar de país.

Entonces, ¿qué es “Cloud Seed”? ¿Un álbum de verdad? ¿Una recopilación? ¿Un testamento? Tal como está secuenciado el material, la intención de Vex’d era la de dar una idea de uniformidad lo más sólida posible. No deja de ser material antiguo y abandonado, pero que fuera inédito no le resta valor: de haber salido en 2007, el álbum habría sido una evolución del dubstep de intención tremendista hacia territorios de frío y terror inéditos, pero sin la grosería dura de la primera entrega. Se habría pasado del susto con sangre de tomate al escalofrío que produce la amenaza invisible, algo en lo que les acabó tomando la delantera Distance con su “Repercussions” (Planet Mu, 2008), pero en cuya gestación hay que reconocerles un mérito; no en vano, Kuedo no deja de ser una evolución adelantada al momento, ahora sí sin retrasos incomprensibles. Pero a la vez, “Cloud Seed” es una recopilación que incluye buena parte de los remixes que Jamie y Roly fueron entregando durante los últimos meses de su alianza creativa a gente como Plaid ( “Bar Kimura”, incluido en la banda sonora de la película japonesa de animación “Tekkonkinkreet”), los compositores contemporáneos Génia y Gabriel Prokofiev (alias Medasyn, el productor de Lady Sovereign) y el citado Distance. También una curiosidad: la MAH que firma el remix de “Killing Floor”, como se podía intuir, es Mary Anne Hobbs en su primera incursión en la producción tras muchos años de escritura, radio y cabinas de DJ.

La historia de Vex’d, pues, queda cerrada. Era lo que más le preocupaba al dúo y a su sello, no dar la impresión de que todo había quedado en un final abierto o en un presente incierto en el que se soñara con alguna posibilidad de volver a retomar el asunto donde se quedó. No hay vuelta atrás, Roly y Jamie se han ido cada uno por su cuenta y nos tiene que quedar el recuerdo de un dúo que ayudó a que el dubstep se ganara el respeto en la calle como los hacen los tipos malos, a hostias, poniendo cara de rufián y no dejando pasar ni una. Se acercaron tanto al drum’n’bass apocalíptico como al heavy metal, el latigazo de sus bajos todavía deja cicatriz en nuestras espaldas, y este disco, más que desgarrar la carne, lo que hace es añadir un puñado de sal en la herida. Trae herrumbre y ragga de guerra atómica (“Take Time Out”), trae grime pesado con la participación del rapper Jest en “Disposition”, trae cuerdas del infierno y, sobre todo, trae una conclusión que cumple el deseo de la pareja mesmembrada: “Nails”, un paraje cósmico dibujado con trazos de épica de intención destructora, un despliegue de sonido a mordiscos que es lo más cercano que el dubstep se ha parecido jamás al death metal; deja la cara desencajada y las piernas con tembleque. Es el final, sí, y da pena. Pero qué final, joder.

Javier Blánquez

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