Cloud Nothings Cloud Nothings

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8.1 / 10

Cloud Nothings  Cloud Nothings C ARPARK

Seguro que ha habido miles, pero recuerdo haber asistido a pocos conciertos en Barcelona en los que se practicara crowd-surfing ininterrumpidamentedurante todo el show. La apoteósica comparecencia de Wavves en el último Primavera Club fue uno de ellos, la coartada musical perfecta para que espontáneos del público desatados se lanzaran a practicar dicho deporte de club. Otro concierto futuro en el que podrá volver a verse al público zarandeado y volando por los aires será uno de Cloud Nothings. Lo tengo clarísimo. Su música es frenética, vertiginosa y arrolladora, tanto como el historial discográfico de su líder –y prácticamente única voz cantante–, Dylan Blandi. Al jovencísimo Blandi (veinte años) le conocimos hace apenas dos meses, cuando reseñamos en estas páginas su anterior lanzamiento, “Turning On”. Su currículum nos cuenta que militó durante un tiempo en Neon Tongues, pero es con el nombre de Cloud Nothings con el que su fama bloguera ha salido disparada hacia el cielo. Como bien rezaba su título, aquel “Turning On” fue una toma de contacto: presentaba el proyecto de la mano de una apañada compilación que juntaba un EP de nueve temas y cuatro canciones más de un par de splits compartidos junto a Campfires y Group Tightener. Grabado en el sótano de sus padres, con Blandi solito haciéndose cargo de todos los instrumentos, allí se apuntaba a un futuro mejor al tiempo que resultaba inevitable pensar en cuánto mejoraría la música de Cloud Nothings a la hora de domarla un poco. Todo ha sucedido tan rápido en el interior del grupo últimamente que hoy ya tenemos que hablar de la maduración de su propuesta. Blandi ha adelantado en un suspiro a varios compañeros de escena, y lo ha hecho sin que ni siquiera lo hayan visto acercarse por el retrovisor, al estilo de los grandes del power-punk, sin miramientos y directo al grano, sacando a flote una puntería compositiva y una decisión a prueba de bombas.

“Cloud Nothings” es aquella secuela homónima y más profesional –apoyada por productor, estudio y banda– que se adivinaba y se deseaba al escuchar “Turning On”. Blandi pisa en ella el acelerador, y dice que las nuevas canciones son las primeras que escribe y lanza pensando realmente en el oyente.Retomando el nombre de Wavves, podríamos decir que es también el trabajo con el que el chaval se confirma como el discípulo principal de Nathan Williams. No sólo en lo estilístico, sino incluso en la manera de presentar a la banda con tal maniobra discográfica: primero compilación de temas primigenios deliberadamente feísta, y, de repente, refinamiento del grupo. A Blandi aún le falta un poco más de sofisticación para ser el enorme compositor de “King Of The Beach”, pero un tema como la inicial “Understand It All”, con una de esas melodías que vuelan como cometas –y que se repetirán una tras otra por todo el álbum–, sería el hijo bastardo perfecto de aquel tracklist si tuviéramos que buscarle un hogar discográfico alternativo. Otra conexión obvia, salta a la vista, sería la de Jay Reatard, reveladora al 100% si recordamos que Williams fue quien reclutó a la banda del difunto y añorado Reatard para sus flamantes nuevos Wavves.

Grabado en un almacén de Baltimore por Chester Gwazda, responsable de títulos para Dan Deacon y Future Islands, “Cloud Nothings” rebaja el tinte casetero de “Turning On” pero sin permitir que en ningún momento se eche a perder la más mínima chispa de su radiante energía. Las canciones, muy similares a las antiguas en el fondo pero bastante más pulidas en la forma, conservan y contagian el mismo brío que cuando fueron escritas. Blandi no es amigo de dejarlas macerar mucho antes de despacharlas. Le gusta registrarlas según las va componiendo, y es por eso que siempre parecen surgir del altavoz recién hechas, para ser rescatadas por tu oído y recibidas por tus piernas al instante. En ellas mandan melodías que se volatilizan solas, coros para poguear y unas guitarras rapidísimas e inflamables que se consumen como si les hubiéramos metido fuego ( “Heartbeat”). Hay temas que se pasan de anfetamínicos para intentar solucionarse con codas disyuntivas ( “Not Important”), y otros exquisitamente tratados. En “Forget You All The Time”, por ejemplo, y en algún otro pasaje más, vienen a la cabeza flashes de unos The La’s acelerados. La visión resulta sorprendente, para bien. Los culpables son esa voz juguetona, el brillo de las guitarras y, sobre todo, los contrastes entre el garrulismo implícito en los temas y la mesura de los detalles justos. En definitiva, que lo que destaca y lo hace grande son las maneras agilísimas de Blandi a la hora de seguir dilatando el capítulo del revival-lo-fi-surfero-garagero por el que discurre gran parte del pop actual. Sí, sabe muy bien de lo que habla.

Cristian Rodríguez{youtube width="100%" height=273"}xwuCSi2BgUI{/youtube}

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